En verano el consejo sobre el sol casi siempre llega tarde: se da cuando el paciente ya entra con la espalda roja. El momento útil fue tres días antes, cuando se llevó el antibiótico, el gel para la rodilla o la pastilla de la tensión, y nadie le dijo que ese verano tenía que taparse más que el resto.
Este artículo es información profesional y divulgativa. No sustituye a la ficha técnica ni al criterio del médico. Ante una quemadura extensa, con ampollas o con afectación general, la respuesta no es una crema del mostrador.
Fototoxicidad y fotoalergia no son lo mismo, y el consejo cambia
Se meten las dos en el mismo cajón —«fotosensibilidad»— y se manejan igual, pero se comportan de forma distinta y eso cambia lo que hay que decir en el mostrador.
| Fototoxicidad | Fotoalergia | |
|---|---|---|
| Frecuencia | La mayoría de los casos | Poco frecuente |
| ¿Hace falta exposición previa? | No: puede pasar la primera vez | Sí: hay que estar sensibilizado antes |
| Depende de la dosis | Sí, de fármaco y de sol | No: basta una cantidad pequeña |
| Cuándo aparece | Minutos a horas | 24-72 h después |
| Qué se ve | Una quemadura exagerada, con un borde muy marcado donde acaba la ropa | Eccema: placas, vesículas, mucho picor |
| Dónde | Sólo donde dio el sol | Puede salirse a zonas cubiertas |
La consecuencia práctica: en una fototóxica se puede negociar con el sol —menos exposición, más protección, mangas— porque depende de cuánto. En una fotoalérgica no hay dosis segura: hay que retirar el producto y no volver a usarlo, porque la próxima vez basta menos.
Los fármacos que más queman en una farmacia española
La lista completa de medicamentos con fotosensibilidad descrita es larguísima y no sirve de nada en el mostrador. Estos son los que se dispensan de verdad y en verano:
| Fármaco | Tipo | Qué decir al dispensar |
|---|---|---|
| Ketoprofeno gel | Fotoalergia | El más grave. Nada de sol en la zona durante el tratamiento y dos semanas después. Lavar las manos tras aplicar y cubrir con ropa, no con crema |
| Doxiciclina | Fototoxicidad | Muy usada en acné justo en verano. Quema rápido y con poca exposición |
| Quinolonas (ciprofloxacino, levofloxacino) | Fototoxicidad | Tratamientos cortos, pero el pico coincide con la playa |
| Hidroclorotiazida | Fototoxicidad + riesgo acumulado | Crónica: la exposición es de años, no de un verano. Ver abajo |
| Piroxicam | Fotoalergia | AINE oral con reacciones bien descritas |
| Isotretinoína, tretinoína tópica | Fototoxicidad | Adolescentes con acné. Además la piel queda más fina y se irrita antes |
| Amiodarona | Fototoxicidad | Puede dejar una pigmentación gris azulada en la cara que tarda meses o años en irse |
| Hipérico (hierba de San Juan) | Fototoxicidad | Se vende sin receta y casi nadie lo declara como medicación |
| Fenotiazinas (clorpromazina, prometazina) | Ambas | La prometazina tópica es un clásico de la fotoalergia |
| Sulfamidas, sulfonilureas, furosemida | Fototoxicidad | Grupo sulfa, muy presente en el paciente mayor polimedicado |
| Metotrexato | Fototoxicidad | Puede reactivar una quemadura solar previa |
| Voriconazol | Fototoxicidad | Tratamientos largos, riesgo cutáneo a largo plazo |
Si quieres comprobar un fármaco concreto —o revisar toda la medicación de un paciente de golpe— tienes el vademécum y el chequeador de interacciones.
Y no todo viene en caja. La fitofotodermatitis la producen las furocumarinas de la lima, el limón, la bergamota, el apio, el perejil, la ruda y la higuera. El patrón es inconfundible: chorretones y manchas con forma de goterón en las manos y los antebrazos de quien preparó gin-tonics o cortó fruta al sol. Deja una mancha oscura que tarda meses en desaparecer.
El ketoprofeno tópico merece un párrafo aparte
Es el que más se olvida y el que peores reacciones da. Un gel para una contractura no parece un medicamento «serio», así que se aplica, se sale a la calle y no se le da importancia. Las reacciones fotoalérgicas por ketoprofeno pueden ser intensas, extenderse más allá de la zona de aplicación y reaparecer semanas después con una nueva exposición sin haber vuelto a usar el producto.
Tres cosas que hay que decir siempre, y no dan más de quince segundos:
-
1Cubrir con ropa, no con cremaEl fotoprotector no sustituye a taparlo. La zona tratada va cubierta con tejido durante todo el tratamiento.
-
2Dos semanas después de terminarEl fármaco sigue en la piel cuando ya no queda gel a la vista. Es el dato que nadie espera y el que evita la recaída.
-
3Lavarse las manos al aplicarloSi no, la reacción sale en el dorso de las manos, que es la zona que más sol recibe y la que nadie relaciona con la rodilla.
La hidroclorotiazida no es un problema de este verano
Es distinta del resto de la tabla porque el riesgo no es quemarse un día: es acumulativo. La AEMPS informó en 2018 de un aumento del riesgo de cáncer de piel no melanoma —carcinoma basocelular y sobre todo espinocelular— asociado al uso prolongado y a dosis acumuladas altas de hidroclorotiazida. El riesgo absoluto es pequeño y en la inmensa mayoría de los pacientes no justifica cambiar un tratamiento que funciona.
Lo que sí cambia es el consejo: a un paciente con hidroclorotiazida crónica hay que insistirle en fotoprotección todos los años, no sólo en agosto, y en que revise lunares o lesiones que no cierran. Esa conversación es de las que sólo puede tener la farmacia, porque es donde ese paciente aparece cada mes.
Antihistamínicos: lo que la gente cree y lo que pasa de verdad
En verano entran dos consultas casi calcadas: «vengo a por algo para la alergia al sol» y «¿el antihistamínico me hace quemarme más?». Las dos parten de una idea equivocada.
La «alergia al sol» casi nunca es una alergia
Lo que se ve la mayoría de las veces es una erupción polimorfa lumínica: aparece unas horas después de las primeras exposiciones fuertes de la temporada —el primer fin de semana de playa, el puente de mayo—, pica mucho, sale en escote, brazos y dorso de las manos, y respeta la cara y otras zonas que llevan expuestas todo el año. Suele mejorar sola en unos días y va a menos según avanza el verano.
Como no está mediada por histamina de la forma en que lo está una urticaria, el antihistamínico oral alivia poco. Lo que de verdad la controla es la fotoprotección estricta las primeras semanas y una reexposición gradual. Vender un antihistamínico ahí no es un error grave, pero es una respuesta que no resuelve, y el paciente vuelve.
Distinto es la urticaria solar, que sí es una reacción inmediata con habones en minutos: ahí el antihistamínico sí tiene papel, y el cuadro merece valoración por dermatología.
Los orales de segunda generación no dan fotosensibilidad relevante
Cetirizina, loratadina, ebastina, bilastina o desloratadina no están entre los fotosensibilizantes con los que haya que preocuparse. Se puede decir con tranquilidad.
Los antihistamínicos tópicos son otra historia. La difenhidramina y la prometazina en crema —típicas para picaduras— pueden dar fotosensibilidad y, sobre todo, sensibilizan por contacto con facilidad. No son la mejor opción en verano, que es justo cuando más se piden. Para una picadura, frío, y si hace falta antiinflamatorio, valorar corticoide tópico de baja potencia unos días.
Corticoides: cuándo ayudan y cuándo son un parche
El corticoide tópico no es fotosensibilizante, así que ese miedo se puede descartar. Sus problemas en verano son otros.
En la quemadura solar leve, una hidrocortisona al 1% durante dos o tres días alivia el enrojecimiento y el picor. Conviene ser honesto: la evidencia de que acorte el cuadro o reduzca el daño es limitada, y el efecto es sobre todo sintomático. Lo que de verdad ayuda es frío, hidratación abundante —por dentro y por fuera— y un analgésico si duele.
Dónde no. No sobre ampollas rotas, no en superficies extensas, no de forma repetida, y con mucho cuidado en cara y en pliegues. Y no como sustituto de una valoración: si hay ampollas amplias, fiebre, escalofríos, náuseas o el paciente está decaído, eso es una quemadura que necesita médico, no crema.
En niños, aún menos margen. La relación entre superficie corporal y peso hace que absorban proporcionalmente más, así que un corticoide tópico en un niño va con indicación, en la potencia mínima, en la menor superficie posible y el menor tiempo posible. En la cara de un niño, nunca por iniciativa del mostrador.
El uso crónico de corticoide tópico —el paciente con dermatitis que lleva años— adelgaza la piel y la deja más vulnerable al sol y a los traumatismos. No es fotosensibilidad, pero el resultado se le parece bastante.
El fotoprotector que sí protege
El número grande del envase es el dato que menos varía entre marcas y el que más se mira. Lo que de verdad marca la diferencia es otra cosa.
La cantidad es el problema, no el número
El factor de protección se mide en laboratorio aplicando 2 miligramos por centímetro cuadrado de piel. Llevado al cuerpo de un adulto son unos 30-36 ml: seis cucharaditas de café, o dos tiras de crema del largo de dos dedos por cada zona grande. En la práctica la gente se aplica entre la cuarta parte y la mitad de eso.
Y aquí está el detalle que casi nadie explica: la protección no baja de forma proporcional. Aplicar la mitad de cantidad de un SPF 50 no deja un 25; deja bastante menos. Por eso un SPF 50 mal aplicado protege peor que un SPF 30 bien aplicado, y por eso el mejor consejo del mostrador no es subir de número, es subir de cantidad.
Un reparto orientativo para un adulto, media cucharadita por zona: cara y cuello · cada brazo · cada pierna (una entera) · pecho y abdomen · espalda.
Lo que hay que mirar en la etiqueta
- El sello UVA en un círculo. Garantiza que la protección UVA es al menos un tercio del SPF declarado. Sin él, el envase sólo te dice lo que protege frente a UVB, que es la radiación de la quemadura, no la del envejecimiento y buena parte del daño acumulado.
- «Resistente al agua» significa que conserva al menos la mitad del factor tras dos baños de 20 minutos; «muy resistente al agua», tras cuatro. No significa que aguante toda la mañana, ni que sobreviva a secarse con la toalla.
- «Pantalla total» y «protección 100%» no existen y no pueden figurar en un envase europeo. El máximo etiquetable es 50+.
- La caducidad y el PAO. El bote del año pasado, medio vacío y con seis meses en el maletero a 50 grados, no es el producto que se ensayó. Si te interesa el detalle, lo contamos en por qué tu crema no lleva fecha de caducidad, y en la herramienta de caducidades se puede descifrar el lote.
Cuándo se aplica
Veinte o treinta minutos antes de salir, sobre piel seca, y se repite cada dos horas, después de cada baño, después de sudar y después de secarse. Las zonas que siempre se olvidan son las mismas: orejas, empeines, nuca, labios —con stick, la crema se come— y la raya del pelo.
El día nublado engaña. Una parte importante de la radiación UV atraviesa las nubes, y sin la sensación de calor no hay señal de alarma. La arena refleja alrededor de una cuarta parte de la radiación y el agua también: la sombrilla protege bastante menos de lo que parece. El índice UV de AEMET es un dato mejor que la sensación térmica: a partir de 3 hay que protegerse y en un verano español se mueve entre 8 y 10.
Fotoprotección infantil: donde de verdad se juega algo
Si sólo hubiera tiempo para un consejo de todo el artículo, sería este. Las quemaduras solares en la infancia y la adolescencia son uno de los factores de riesgo más consistentes de melanoma en la edad adulta. Lo que se hace con la piel de un niño de cinco años se cobra treinta años después. No hay muchas cosas en el mostrador con ese recorrido.
Y hay una razón biológica: la piel del niño tiene el estrato córneo más fino, menos melanina de defensa y una relación superficie/peso mucho mayor que la del adulto, así que absorbe proporcionalmente más de todo lo que se le ponga encima.
Por edades
| Edad | Qué se recomienda |
|---|---|
| Menos de 6 meses | Crema solar no, sombra sí. Evitar la exposición directa: capota, sombra, ropa que cubra y gorro. Si queda una zona pequeña imposible de tapar, una cantidad mínima de filtro mineral es aceptable, pero es el recurso, no el plan. |
| 6 meses a 3 años | Filtro mineral (óxido de zinc, dióxido de titanio), SPF 50+, sin perfume. Los minerales irritan y sensibilizan menos, y actúan desde que se ponen. Siguen valiendo la sombra y la ropa como primera barrera. |
| 3 a 12 años | SPF 50+ con sello UVA, resistente al agua, reaplicado de verdad cada dos horas. Es la edad en la que más horas al aire libre se acumulan y en la que menos se reaplica. |
| Adolescentes | La fotoprotección se pierde justo cuando aparecen la isotretinoína, la doxiciclina del acné y el gel de ketoprofeno de la lesión deportiva. Es el grupo con más fármacos fotosensibilizantes y menos ganas de ponerse crema. |
Cuánta crema le toca a un niño
La misma regla que en el adulto, ajustada al tamaño. De forma orientativa, un niño de 4 a 6 años necesita alrededor de la mitad que un adulto —unas tres cucharaditas para el cuerpo entero— y uno de 10 a 12 años se acerca ya a la cantidad de adulto. Un truco que funciona con los padres: dos dedos llenos de crema —índice y corazón, desde la yema al primer pliegue— por cada zona grande. Es visual, no hace falta medir nada y se acerca bastante.
La mejor crema solar es una camiseta. No se olvida de reaplicarse, no se va con el agua y no depende de que un niño de cuatro años se esté quieto. La ropa con UPF, el gorro de ala ancha —mejor que la gorra, que deja orejas y nuca— y las gafas con protección UV400 hacen más que cualquier producto, y en un niño pequeño son la primera línea, no el complemento.
Las horas
El pico de radiación en España en verano cae alrededor de las 14:00 hora oficial, no a las 12:00: el reloj va dos horas por delante del sol. La franja a evitar con niños es aproximadamente de 12:00 a 17:00. La regla de la sombra sirve sin mirar el reloj: si tu sombra es más corta que tú, busca sombra.
Y hay dos cosas que se olvidan porque no son de piel: los niños regulan peor la temperatura y se deshidratan antes, así que el golpe de calor va en el mismo paquete que la quemadura. Agua con frecuencia sin esperar a que la pidan, y ojo con el niño que deja de sudar, está decaído o vomita.
Fármacos y niños al sol
La mayoría de los fotosensibilizantes clásicos son de adulto, pero hay tres que aparecen en pediatría y adolescencia y conviene tenerlos en la cabeza:
- Doxiciclina — se usa en mayores de 8 años y en el acné del adolescente. Quema con poca exposición.
- Isotretinoína y retinoides tópicos — acné. Además de fotosensibilidad, dejan la piel más fina, seca e irritable.
- Ketoprofeno en gel — la lesión deportiva del adolescente que entrena al aire libre. La peor combinación posible.
Si necesitas ajustar la dosis pediátrica de cualquier fármaco, tienes la calculadora de dosis pediátricas con los mL exactos por presentación.
Ya se ha quemado: qué hacer y cuándo derivar
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1Salir del sol y enfriarAgua fresca o compresas, 10-15 minutos varias veces. Nada de hielo directo sobre la piel.
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2Hidratar por dentro y por fueraBeber más de lo habitual —una quemadura extensa deshidrata— y emolientes sin perfume. El aloe alivia; no cura.
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3Analgésico si dueleParacetamol o ibuprofeno a dosis habituales, respetando siempre la pauta por peso en niños.
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4No reventar las ampollasSon la barrera. Si se rompen solas, limpieza suave y cubrir. Nada de remedios caseros: ni pasta de dientes, ni vinagre, ni mantequilla.
Deriva sin dudar si: es un lactante o un niño pequeño con una quemadura más allá de leve · hay ampollas extensas · hay fiebre, escalofríos, náuseas, confusión o mareo · la cara está muy afectada o hay hinchazón de párpados · el dolor no cede · o la reacción no cuadra con el sol que ha tomado, que es la pista de que el responsable es un fármaco.
El consejo de veinte segundos
No hace falta una charla. Al dispensar cualquiera de los fármacos de la tabla, tres frases:
«Este medicamento hace que te quemes con mucho menos sol del habitual. Mientras lo tomes, sombra, manga y crema del 50 cada dos horas. Y si te sale un enrojecimiento raro que no cuadra con el sol que has tomado, dímelo antes de comprarte nada.»
Es todo. Y se dice el día que se lleva la caja, no el día que vuelve rojo.
Preguntas frecuentes
¿Qué medicamentos hacen que te quemes más al sol?
Los más habituales en el mostrador son las quinolonas (ciprofloxacino, levofloxacino), las tetraciclinas —sobre todo doxiciclina—, la hidroclorotiazida y otras tiazidas, el piroxicam, la amiodarona, los retinoides (isotretinoína, tretinoína tópica), el hipérico y el ketoprofeno en gel. Este último es el que da las reacciones más aparatosas y del que menos se avisa.
¿Qué diferencia hay entre fototoxicidad y fotoalergia?
La fototoxicidad depende de la dosis, no necesita exposición previa, aparece en horas y se parece a una quemadura exagerada limitada a la zona expuesta. La fotoalergia es inmunológica: hace falta un contacto previo que sensibilice, aparece a las 24-72 horas, pica mucho, tiene aspecto de eccema y puede extenderse a zonas cubiertas. La fototoxicidad es mucho más frecuente; la fotoalergia, más difícil de manejar, porque no hay dosis segura.
¿Se puede poner crema solar a un bebé de menos de 6 meses?
No como primera medida. En menores de 6 meses lo recomendado es evitar la exposición directa: sombra, ropa que cubra, gorro de ala ancha y capota. Su piel es más permeable y la relación superficie/peso es mayor, así que absorben proporcionalmente más filtro. Si queda una zona pequeña imposible de cubrir, puede aplicarse una cantidad mínima de filtro mineral, pero es el recurso, no el plan.
¿Cuánta crema solar hay que echarse de verdad?
La cantidad con la que se mide el factor en laboratorio son 2 mg por cm²: unos 30-36 ml para el cuerpo entero de un adulto, el equivalente a seis cucharaditas. Casi nadie llega a la mitad, y la protección no cae de forma proporcional: aplicar poca cantidad de un SPF 50 no deja un 25, deja bastante menos. Antes de subir de número, sube de cantidad.
¿Sirve el antihistamínico para la «alergia al sol»?
Casi siempre lo que se llama así es una erupción polimorfa lumínica, que no está mediada por histamina como una urticaria, así que el antihistamínico alivia poco. Lo que la controla es la fotoprotección estricta las primeras semanas y la reexposición gradual. Distinto es la urticaria solar, con habones en minutos: ahí el antihistamínico sí tiene papel y el cuadro merece valoración por dermatología.
¿Se puede usar corticoide en una quemadura solar?
En una quemadura leve, hidrocortisona al 1% durante dos o tres días puede aliviar el enrojecimiento y el picor, aunque la evidencia de que acorte el cuadro es limitada. No en superficies extensas, sobre ampollas rotas, ni en la cara de un niño. Y si hay ampollas amplias, fiebre, escalofríos o afectación general, eso necesita médico, no crema.
¿Los antihistamínicos orales dan fotosensibilidad?
Los de segunda generación —cetirizina, loratadina, desloratadina, ebastina, bilastina— no dan fotosensibilidad relevante y se puede decir con tranquilidad. Los tópicos sí son otra cosa: difenhidramina y prometazina en crema pueden dar fotosensibilidad y sensibilizan por contacto con facilidad, justo en la época del año en que más se piden para picaduras.
¿Hay que dejar la hidroclorotiazida por el riesgo de cáncer de piel?
No por iniciativa propia. La AEMPS informó en 2018 de un aumento de riesgo de cáncer cutáneo no melanoma con uso prolongado y dosis acumuladas altas, pero el riesgo absoluto es pequeño y en la mayoría de pacientes no compensa cambiar un tratamiento que funciona. Lo que sí procede es fotoprotección constante —todos los años, no sólo en agosto— y revisar lesiones que no cierran o lunares que cambian. Cualquier cambio de tratamiento lo decide el médico.
Fuentes
- AEMPS — notas informativas de seguridad y farmacovigilancia.
- CIMA — fichas técnicas: la sección de reacciones adversas cutáneas de cada fármaco.
- En Familia (AEP) — recomendaciones de fotoprotección infantil de la Asociación Española de Pediatría.
- AEDV — Academia Española de Dermatología y Venereología.
- AEMET — predicción del índice de radiación ultravioleta.
¿Necesitas comprobar si la medicación de un paciente concreto da fotosensibilidad? Revísala entera de una vez con el chequeador de interacciones, o busca el fármaco en el vademécum.
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