Es una de las preguntas que más llegan al mostrador y una de las que peor se responden: «esta crema no tiene fecha de caducidad, ¿está caducada o no?». La respuesta corta es que probablemente no, pero que no hay forma de saberlo mirando el envase. Y la razón no es que el fabricante se haya despistado: es que la ley no le obliga a ponerla.
Merece la pena entender por qué, porque de ahí sale una paradoja que afecta a todo el que compra cosmética y, muy especialmente, a quien tiene que gestionar un lineal de parafarmacia.
La regla de los 30 meses
El Reglamento (CE) 1223/2009, en su artículo 19, parte la cosmética en dos mundos según su duración mínima:
Dura menos de 30 meses
El fabricante está obligado a imprimir la fecha, con el símbolo del reloj de arena o con la fórmula «Utilícese preferentemente antes del…».
Sabes cuándo caduca.
Dura más de 30 meses
Le basta con el símbolo PAO, el tarro abierto con «12M». Y ese número cuenta desde que abres el producto, no desde que se fabricó.
No sabes de cuándo es ese bote.
La paradoja: el producto más estable es precisamente el que menos información te da. Si una crema lleva fecha impresa es porque aguanta menos de dos años y medio. Si no la lleva, es porque aguanta más — pero entonces lo único que queda impreso es el número de lote.
Dicho de otra forma: ver una fecha de caducidad en un cosmético no es mala señal, y no verla tampoco es buena ni mala. Son dos regímenes distintos de etiquetado.
Qué significa exactamente el 12M
El símbolo del tarro abierto es el PAO (Period After Opening, periodo después de la apertura). El número son los meses que el producto se mantiene en condiciones a partir del día en que lo abres.
Esto se malinterpreta constantemente. Un bote con 12M que abriste ayer te dura un año, aunque se fabricara hace dos. Y un bote con 12M que abriste hace catorce meses ya está fuera de plazo, aunque sea de este año. El reloj empieza a contar con la apertura, no con la compra ni con la fabricación.
| Tipo de producto | PAO habitual | Por qué |
|---|---|---|
| Máscara de pestañas | 6M | El cepillo devuelve flora al envase en cada uso, y está al lado del ojo. |
| Contorno de ojos | 6M | Zona de riesgo y aplicación normalmente con el dedo. |
| Crema facial en tarro | 12M | Se mete el dedo: contaminación repetida. |
| Crema en airless o dosificador | 12M | Menos contacto, pero el conservante envejece igual. |
| Fotoprotector solar | 12M | Además del tiempo, le afecta mucho el calor. Ver más abajo. |
| Perfume | 24-36M | El alcohol conserva; lo que se degrada es la nota olfativa. |
Son valores orientativos del sector: el que manda es el que venga impreso en tu envase.
El número de lote: a veces lleva la fecha dentro
Cuando no hay fecha impresa, lo único que queda es el lote. Y aquí hay una buena noticia a medias: muchas marcas codifican la fecha de fabricación dentro del lote, aunque cada una a su manera.
Los formatos más habituales en parafarmacia son:
| Formato | Ejemplo | Se lee como |
|---|---|---|
| AAMMDD | 240517 | 17 de mayo de 2024 |
| Juliano AAJJJ | 24138 | Día 138 de 2024 → 17 de mayo |
| Juliano corto AJJJ | 4138 | Día 138 de 2024 |
| AAMM | 2405 | Mayo de 2024, sin día |
Cuidado con las lecturas dobles. 240517 es el 17 de mayo de 2024 leído como AAMMDD, pero también el 24 de mayo de 2017 leído como DDMMAA. Siete años de diferencia sobre el mismo número. Por eso cualquier herramienta que te dé una sola fecha sin avisar de la ambigüedad merece poca confianza.
Y el aviso importante: no todas las marcas meten la fecha en el lote. Muchas usan códigos internos de producción de los que sencillamente no se puede deducir nada. Cuando es así, lo honesto es decirlo, no inventarse una fecha que parezca razonable.
La vía fiable: el DataMatrix
Si el envase lleva el cuadradito de puntos, se acabaron las conjeturas. Dentro va la información en campos estándar GS1, y uno de ellos —el (17)— es la fecha de caducidad, escrita literalmente. No hay que decodificar nada ni saber qué formato usa la marca: la fecha está ahí.
Lo llevan todos los medicamentos por el sistema europeo de verificación, buena parte de los productos sanitarios por su identificador único, y cada vez más cosmética en el embalaje exterior.
Sal de dudas con tu producto
Hemos montado una herramienta gratuita y sin publicidad que hace exactamente esto: lee el DataMatrix, decodifica el lote probando los formatos conocidos, descarta los imposibles y calcula la vida útil con el PAO. Si el lote no lleva fecha dentro, te lo dice en vez de inventarla.
Comprobar una caducidadQué le pasa de verdad a un cosmético caducado
Aquí conviene bajar el tono alarmista. Un cosmético pasado de fecha no suele ser tóxico. Lo que ocurre es más aburrido y más relevante: deja de hacer lo que promete, y en algunos casos se contamina.
- Los filtros solares se degradan. Es el caso más serio, porque el fallo es invisible: el bote sigue teniendo el mismo aspecto y la misma textura, pero el factor de protección real ya no es el que anuncia el envase. Te quemas usando protector.
- La vitamina C se oxida. Si el sérum ha virado a naranja o marrón, el ácido ascórbico ya se ha convertido en otra cosa. No hace daño, pero no está haciendo nada.
- El retinol y los antioxidantes pierden actividad con la luz y el oxígeno. Un envase opaco y con dosificador aguanta bastante mejor que un tarro transparente.
- El sistema conservante se agota. Esto es lo que sí puede dar un problema: cuando el conservante deja de contener la flora, el producto se contamina. El riesgo se concentra en lo que se aplica con el dedo y en lo que va cerca del ojo.
Regla práctica que funciona mejor que cualquier fecha: si ha cambiado el color, el olor o la textura, o si se ha separado en dos fases, se tira. Aunque la fecha diga que está perfecto. Y al revés: un producto en buen estado unos días después del PAO no es una urgencia sanitaria.
El caso especial del solar del año pasado
Merece párrafo aparte porque es la pregunta estrella de cada junio. El problema del fotoprotector no es sólo el calendario: es dónde ha pasado el bote los últimos doce meses. Un solar que ha vivido en la playa, en la guantera del coche o en un baño con vapor ha estado sometido a temperaturas que degradan los filtros mucho más rápido de lo que sugiere su fecha.
Si el bote del año pasado ha veraneado contigo, el factor real que te está dando ya no es el del envase, y no hay manera de apreciarlo a simple vista. En fotoprotección, ante la duda, bote nuevo.
Si estás al otro lado del mostrador
Para una farmacia esto deja de ser una curiosidad y se convierte en un problema de gestión con cifras. El programa de gestión —Farmatic, Unycop, Nixfarma— tiene su campo de caducidad, pero ese campo se rellena a mano en recepción copiando lo que pone la caja. Y en estas referencias no pone nada.
El resultado es un punto ciego: precisamente los productos de rotación más lenta y margen más alto —dermocosmética, solares, complementos— son los que el sistema no puede datar.
Y la fecha que de verdad importa no es la de caducidad. Es la del último día en que el laboratorio todavía te admite la devolución, que suele ser unos 6 meses antes. Pasada esa ventana, el producto deja de ser abonable y la pérdida se la queda la farmacia. Un lineal sin revisar no es un problema de orden: es dinero inmovilizado que se convierte en dinero perdido en una fecha concreta.
Tres cosas que ayudan más de lo que parece:
- Anotar la fecha de apertura en los testers y en el producto de cabina. El PAO cuenta desde ahí y nadie se acuerda de cuándo se abrió aquel bote.
- Revisar por ventana de devolución, no por caducidad. Si repasas buscando lo que caduca, llegas tarde a lo que se podía haber devuelto.
- Empezar por lo de arriba y lo del fondo. Es donde se queda lo que nadie ha tocado en dos años, que es justo lo que no lleva fecha impresa.
Para repasar un lineal entero
La herramienta permite ir añadiendo productos —escaneando, pegando el código o escribiéndolos a mano— y te devuelve la lista ordenada por lo que hay que resolver primero, con la fecha tope de devolución de cada uno. Se guarda en tu dispositivo y se exporta a Excel.
Abrir la revisión de caducidadesPreguntas frecuentes
¿Por qué mi crema no tiene fecha de caducidad?
Porque la ley no la exige. El Reglamento (CE) 1223/2009, art. 19 sólo obliga a imprimirla cuando la duración mínima es inferior a 30 meses. Si aguanta más, basta el símbolo PAO del tarro abierto. Lo único que queda impreso entonces es el número de lote.
¿Qué significa 12M en un cosmético?
Es el PAO (Period After Opening): 12 meses de duración desde que lo abres, no desde que se fabricó. Lo habitual es 6M en máscaras y contorno de ojos, 12M en cremas y solares, y 24-36M en perfumería.
¿Cómo sé cuándo se fabricó un cosmético por el número de lote?
Muchas marcas codifican la fecha dentro, en formatos como AAMMDD (240517 = 17 may 2024) o juliano AAJJJ (24138 = día 138 de 2024). Pero no todas: muchas usan códigos internos sin fecha. Puedes probarlo en la herramienta de caducidades, que descarta los formatos imposibles y avisa cuando hay más de una lectura posible.
¿Es peligroso usar una crema caducada?
Normalmente no es tóxica, pero pierde eficacia y gana riesgo microbiológico. Lo más relevante: los filtros solares se degradan y dejan de proteger el factor anunciado, la vitamina C se oxida, y el conservante deja de contener la flora — sobre todo en lo que se aplica con el dedo o va cerca del ojo. Ante cambio de color, olor o textura, se descarta aunque la fecha diga que está bien.
¿Cuánto dura un protector solar abierto del año pasado?
Depende del PAO, habitualmente 12M, pero el problema es doble: además del tiempo, ese bote suele haber pasado el verano en la playa o en el coche, y el calor degrada los filtros más rápido de lo que marca la fecha. El factor real ya no es el del envase y no se aprecia a simple vista. En fotoprotección, ante la duda, bote nuevo.
¿Qué es la ventana de devolución al proveedor?
Los laboratorios suelen admitir devoluciones sólo hasta cierto tiempo antes de la caducidad, habitualmente unos 6 meses. Pasado ese plazo el producto deja de ser abonable y la pérdida se la queda la farmacia. Por eso en el lineal manda esa fecha, no la de caducidad. Cada laboratorio tiene su política: confirma la tuya.
En resumen
- Que no haya fecha no significa que el producto sea peor: significa que dura más de 30 meses y la ley permite sustituirla por el PAO.
- El 12M cuenta desde la apertura, no desde la fabricación ni desde la compra.
- El lote a veces lleva la fecha dentro, pero no siempre, y el mismo número puede admitir dos lecturas con años de diferencia.
- Si hay DataMatrix, la caducidad viene escrita y no hay que adivinar nada.
- El cambio de color, olor o textura manda sobre cualquier fecha.
- En una farmacia, la fecha que decide es la de devolución al proveedor, no la de caducidad.
Información orientativa sobre etiquetado cosmético; no sustituye a lo que indique el fabricante en cada producto concreto. Fuente normativa: Reglamento (CE) 1223/2009 sobre productos cosméticos, art. 19. Ver también la política de contenido clínico.