El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) es un impuesto progresivo: cuanto más cobras, más porcentaje pagas. No se aplica un único porcentaje sobre todo el salario, sino que el sueldo sube por tramos y cada tramo tributa a un tipo diferente.
En tu nómina mensual aparece una retención a cuenta: la empresa descuenta cada mes un porcentaje estimado para que al hacer la declaración de la renta no tengas que pagar todo de golpe. La retención la calcula el departamento de RRHH o la gestoría de la farmacia aplicando el procedimiento oficial de la AEAT.
Puedes pedir que revisen tu retención si cambia tu situación familiar durante el año presentando el Modelo 145.