Escuela IA · Nivel 4 · Caso práctico · Que te encuentren

El correo de temporada a tus clientes: que se abra, que no prometa y que no se salte el consentimiento

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La situación. Llega la primavera y quieres escribir a tus clientes: que en la farmacia os podéis ayudar con la alergia, que tenéis un servicio de consejo, que hay novedades en la sección de solares para cuando llegue el buen tiempo. Tienes una lista de correos de años de fichas de cliente, y una tarde libre.

Un correo de temporada bien hecho es de las cosas que más tráfico devuelven a una farmacia de barrio, y la IA lo redacta muy bien. El problema no es la redacción: son tres cosas que no son de redacción y que el modelo resuelve mal si no se las das hechas. A quién se le puede mandar (no a todos los correos que tienes), qué no se puede prometer (casi todo lo que suena bien en un correo comercial de salud) y qué datos no se pueden usar para personalizar (los de salud, aunque los tengas). Este caso ordena las tres antes de escribir una línea.

Lo que necesitas tener a mano: Tu lista de contactos (no va al chat: el modelo no necesita ningún correo para redactar), el caso de un mes de publicaciones en una tarde para el tono, y el de plantillas de WhatsApp sin meterte en un lío, porque el problema del consentimiento es el mismo.

Paso a paso

  1. Decide a quién se le puede mandar, antes de escribir

    Tener un correo no es tener permiso para mandar publicidad a ese correo. La ley de servicios de la sociedad de la información exige, para las comunicaciones comerciales por correo electrónico, que la persona lo haya solicitado o autorizado expresamente. Hay una excepción para quien ya es cliente y te dio el correo en esa relación, si le hablas de productos o servicios parecidos a los que ya contrató, y siempre que se le ofreciera oponerse. Y en cada correo tiene que haber una forma sencilla y gratuita de darse de baja.

    En la práctica, eso significa separar tu lista: quien marcó «quiero recibir novedades», sí; quien te dio el correo sólo para avisarle de un encargo, no; quien se dio de baja alguna vez, nunca. Si tu lista no distingue esas situaciones, el primer trabajo es distinguirlas, no escribir el correo.

    Esto no es un detalle legal para el final: es lo que decide cuántas personas lo reciben, y un correo a quien no lo quiere es la forma más rápida de que tus correos acaben en la carpeta de spam de todos, también de los que sí querían.

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