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Las redes de una farmacia se abandonan por una razón muy concreta: decidir qué publicar cuesta más que publicarlo. Cada día hay que inventar un tema, y eso no cabe en una jornada de mostrador. Este caso ataca justo ese cuello de botella: se decide una vez al mes, en una tarde, y el resto es publicar.
Paso a paso
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Elige cuatro temas fijos y repítelos todo el año
Lo que hunde una cuenta es la variedad, no la repetición. Cuatro temas fijos, uno por semana, y el mes se llena solo: por ejemplo «una duda del mostrador», «un consejo de temporada», «un servicio nuestro» y «la trastienda» (quién sois, qué hacéis).
La repetición es lo que hace que alguien sepa qué esperar de ti, y es lo que hace que el trabajo sea sostenible. Un calendario con veinte temas distintos se abandona en tres semanas.
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Pídele el mes entero de una vez, con las reglas dentro
Las mismas reglas del cartel, más dos propias de redes: nada de diagnosticar por comentario y nada de recomendar un medicamento concreto a nadie. Van escritas, no recordadas.
Actúa como el responsable de redes de una farmacia comunitaria en España. Prepárame el calendario de un mes para Instagram. MIS CUATRO TEMAS FIJOS, uno por semana: 1. Una duda que nos preguntan mucho en el mostrador 2. Un consejo de temporada 3. Un servicio que damos 4. La trastienda: quiénes somos MES: noviembre. Publico 3 veces por semana. PÚBLICO: gente del barrio, de 30 a 70 años TONO: cercano pero serio; nada de emojis en cada frase REGLAS QUE NO PUEDES SALTARTE: - NO menciones marcas de medicamentos. - NO prometas resultados de salud ("elimina", "cura", "previene"). - NO des pautas de dosificación ni recomiendes un medicamento concreto. - NO uses cifras de eficacia ni "estudios demuestran". - Todo consejo termina invitando a preguntar en la farmacia. Para cada publicación dame: - fecha y tema al que pertenece - el texto, listo para publicar - qué foto haría falta (que pueda hacer yo con el móvil, en la farmacia) - 5 hashtags, incluyendo los de mi zona Y al final, dime cuáles de todas te parecen más flojas y por qué.
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Lee las doce seguidas y quita tres
Leídas en bloque se ve una cosa que no se ve de una en una: todas empiezan igual. «¿Sabías que…», «En esta época del año…», «Muchos clientes nos preguntan…». Publicadas a lo largo de un mes se nota, y mucho.
Quita las tres más flojas —él mismo te ha dicho cuáles al final— y reescribe el principio de otras tres. No hace falta más. El calendario no tiene que ser perfecto: tiene que existir.
Y pásale a todas la lista de los cinco «no» del cartel del mostrador. Con doce textos generados de golpe, es más fácil que se cuele algo que revisando uno.
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Haz las fotos en una sola vuelta
El prompt pidió que cada foto se pueda hacer con el móvil en la farmacia, y es por esto: coges la lista de las doce, das una vuelta por el local un martes tranquilo y las haces todas seguidas.
La alternativa —acordarse cada tres días de hacer una foto— es exactamente lo que hizo que la cuenta se muriera la primera vez.
Y cuidado con lo que sale de fondo. Una foto del mostrador con una receta encima, una pantalla con una ficha de cliente abierta o alguien esperando reconocible es un problema de protección de datos, no un descuido estético. Mira el fondo antes de publicar, siempre.
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Programa y no vuelvas a abrir el chat en un mes
Programa las doce donde te deje tu herramienta y cierra. El mes está hecho.
Lo que sí hay que hacer a mano, todos los días, son los comentarios y los mensajes: eso no se automatiza ni se delega a un modelo. Si alguien pregunta por su medicación en un comentario, la respuesta es «pásate por la farmacia y lo vemos» — y la razón es la de siempre: no puedes atender a alguien que no has visto ni sabes qué toma.
El mes que viene, el mismo prompt cambiando el mes y la temporada. La segunda vez son veinte minutos.
Un ejemplo entero, con lo que falla
El calendario de noviembre con los cuatro temas fijos. Éstas son tres publicaciones de las doce, elegidas porque cada una tiene un problema distinto.
4 nov — Duda del mostrador: «¿Sabías que tomar ibuprofeno con el estómago vacío puede dañar tu mucosa gástrica? Te recomendamos tomarlo siempre con alimento. ¿Tienes dudas sobre tu medicación? Pregúntanos.»
11 nov — Consejo de temporada: «Llega el frío y con él los resfriados. Refuerza tus defensas con vitamina C y zinc, y no olvides la vitamina D, fundamental en los meses de menos sol. Pásate y te asesoramos.»
18 nov — Un servicio nuestro: «¿Tomas varios medicamentos al día y te cuesta organizarte? Con nuestro SPD preparamos tu medicación semanal en blísteres. Olvídate de las confusiones. Consúltanos.»
Y ahora, qué falla en esa respuesta:
- La del 11 es una recomendación de producto a nadie en concreto. «Refuerza tus defensas con vitamina C y zinc» es indicación sin paciente delante: no sabes quién lo lee, qué toma ni qué le pasa. Y «refuerza tus defensas» es además un resultado de salud prometido. Es la que hay que reescribir entera, y es la que más se parece a lo que publica todo el mundo.
- Las tres empiezan igual: con una pregunta al lector. «¿Sabías que…?», «¿Tomas varios medicamentos…?». En la pantalla de una a una no se nota; leídas las doce seguidas, es lo único que se ve. Por eso el paso 3 dice leerlas en bloque — de una en una todas parecen bien.
- La del 18 es la única que está bien, y por una razón concreta. Habla de algo que haces tú, no de lo que consigue un producto. Describe el servicio, dice para quién es y termina invitando a preguntar. No promete un resultado de salud en ningún momento. Ésa es la plantilla mental de todo el calendario: si la publicación se puede reescribir como «esto lo hacemos aquí», va bien.
- Y la del 4 está bien de fondo y mal de forma. El consejo es correcto y es de los que de verdad ayudan. Lo que sobra es el «te recomendamos», que convierte una información general en una indicación. «Se suele recomendar tomarlo con algo de comida» dice lo mismo sin recetarle nada a nadie — y la diferencia son tres palabras.
De doce publicaciones, una para tirar, una para reescribir tres palabras y las demás con el mismo arranque. Eso es un resultado normal y bueno: el calendario sirve, y lo que hay que hacer con él son veinte minutos de tijera.
Y la regla que resuelve la mayoría de los casos dudosos cabe en una línea: si lo que publicas describe lo que tú haces, va bien; si describe lo que consigue un producto, hay que reescribirlo.