Lectura: unos 10 minutos
Nadie enseña esta parte porque se da por sabida, y no lo está. Aquí no vas a aprender «prompts avanzados»: vas a abrir la cuenta, hacer una pregunta que puedas comprobar, y salir sabiendo distinguir una respuesta que sirve de una que sólo suena bien. Media hora mal empleada al principio es lo que hace que la gente lo deje.
Paso a paso
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Abre la cuenta y no toques nada más
Entra en el asistente que vayas a usar, pulsa «registrarse» y usa tu correo. Te pedirá una contraseña y te mandará un código. Ya está: eso es todo el registro.
Verás una caja de texto abajo y probablemente un menú con nombres de modelos que no te dicen nada. Ignóralo. El modelo que viene puesto por defecto vale para todo lo de este bloque, y elegir sin saber qué estás eligiendo es la primera forma de perder la tarde.
Lo único que sí conviene mirar es dónde se empieza una conversación nueva —suele ser un botón arriba a la izquierda que pone «nuevo chat»— porque lo vas a usar mucho más de lo que crees.
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Haz una pregunta que puedas comprobar
La tentación es pedirle algo grande: «hazme un plan de marketing». No lo hagas todavía. La primera pregunta tiene que ser una cuyo resultado sepas juzgar, porque lo que estás probando no es la herramienta: es tu criterio para leerla.
Pégale esto tal cual. Es una pregunta real de mostrador, con respuesta conocida, y con la trampa metida a propósito.
Actúa como farmacéutico comunitario en España. Una madre pregunta en el mostrador si puede darle ibuprofeno a su hijo de 4 años para la fiebre. No me ha dicho cuánto pesa el niño. Contéstame en menos de 120 palabras. Si te falta algún dato para contestar bien, NO lo supongas: dime cuál te falta y por qué lo necesitas.
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Aprende a pedir de otra manera cuando no te sirve
La reacción normal cuando una respuesta no vale es cerrar la pestaña y pensar «esto no sirve». Casi siempre no es que no sirva: es que le faltaba algo que tú sabías y no dijiste.
Hay tres frases que arreglan la mayoría de respuestas malas, y se pueden escribir tal cual, en la misma conversación, sin volver a empezar:
«Demasiado largo. Dámelo en cinco líneas.» — Por defecto se enrolla, porque más texto parece más trabajo.
«Eso no me vale porque…» — y dices por qué. Es la más útil de las tres y la que menos se usa.
«¿Qué necesitas saber de mi farmacia para contestar mejor?» — y te hace tres preguntas que efectivamente cambian la respuesta.La tercera es la que más sorprende la primera vez. Prueba a escribirla ahora mismo detrás de cualquier respuesta floja.
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Léela buscando una sola cosa
¿Te ha preguntado el peso? Si te ha dado una dosis sin preguntarlo, acabas de ver el fallo más importante de todos y lo has visto en la primera pregunta: ha contestado a algo que no podía contestar, y lo ha hecho con un tono perfectamente seguro.
Eso no es un error del modelo que usaste. Es cómo funcionan todos: rellenan el hueco. La línea de «si te falta un dato, dímelo» es lo que lo evita, y por eso está en el prompt — es la pieza que casi nadie escribe.
Pruébalo ahora sin esa línea, en una conversación nueva, y compara las dos respuestas. Esa comparación vale más que todo lo que te puedan contar.
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Oblígale a decir de dónde lo saca
Segunda pregunta, en la misma conversación. Escribe literalmente esto:
¿De dónde sale esa cifra? Dime la fuente concreta y, si no la tienes, dímelo claramente en vez de darme una que suene bien.
Y ahora lo importante: si te da una referencia, ábrela. No la mires: ábrela. Una parte de las veces te dará una ficha técnica que existe, y otra parte te dará algo con forma perfecta de fuente que no lleva a ningún sitio. Hasta que no la abres no lo sabes, y ésa es toda la lección. -
Empieza una conversación nueva cada vez que cambies de tema
Es el hábito más rentable y el que nadie te cuenta. Todo lo que has escrito antes sigue ahí dentro y sigue influyendo: si preguntas por un cartel del mostrador justo después de haber hablado de dosis pediátricas, te va a salir un cartel con niños.
Regla práctica: un asunto, una conversación. Cuando termines con el pedido, chat nuevo para la nómina. Cuesta un clic y te ahorra respuestas contaminadas que no sabrías explicar de dónde salen.
Un ejemplo entero, con lo que falla
Esto es lo que contestó de verdad al prompt del paso 2 —el del ibuprofeno y el niño de 4 años sin peso—. Está abreviado, pero no maquillado: es el tipo de respuesta que vas a recibir tú.
«Para un niño de 4 años, la dosis habitual de ibuprofeno es de 7,5 a 10 mg por kilo de peso cada 6-8 horas. Un niño de 4 años pesa aproximadamente 16 kg, por lo que corresponderían unos 120-160 mg por toma.
Con la presentación de 100 mg/5 mL, serían 6-8 mL por toma. No superar 4 tomas al día. El ibuprofeno debe administrarse con alimento para reducir la irritación gástrica.
Es importante recordar que el ibuprofeno está contraindicado en menores de 3 meses y en caso de deshidratación o varicela.»
Y ahora, qué falla en esa respuesta:
- Se ha inventado el peso, que es justo lo que le pediste que no hiciera. El prompt decía «si te falta un dato, NO lo supongas: dime cuál te falta». Contestó con «pesa aproximadamente 16 kg» y siguió calculando sobre esa suposición. Un niño de 4 años puede pesar 13 o 20 kg, y toda la cuenta de abajo cuelga de ese número.
- La aritmética está bien y por eso convence. 7,5 × 16 = 120 y 10 × 16 = 160. Cuadra. Y 120 mg de un jarabe de 100 mg/5 mL son 6 mL. También cuadra. Lo que no cuadra es de dónde sale el 16 — y ése es el patrón que hay que aprender a ver: los números correctos calculados sobre un dato inventado.
- No dice de dónde sale ninguna cifra. Ni el rango de 7,5-10 mg/kg, ni el tope de 4 tomas, ni la contraindicación en varicela. Todo eso es correcto —lo puedes contrastar con la calculadora de dosis pediátricas de esta web—, pero que sea correcto y que esté respaldado son dos cosas distintas, y desde la respuesta no puedes distinguirlas.
- Y lo que no dijo: que esto no se resuelve por escrito. Una consulta de fiebre en un niño de 4 años en el mostrador tiene una parte que no es aritmética: cuántos días lleva, si bebe, qué aspecto tiene. El modelo dio la cuenta y no mencionó nada de eso, porque nadie se lo pidió. Lo que no pides, no sale.
Cuatro cosas en una respuesta que en una lectura rápida parece impecable. Y fíjate en el orden de importancia: el fallo grave es el primero, y es el único que el propio prompt intentaba evitar.
Escríbele ahora «no te he dicho cuánto pesa» y mira qué hace. Normalmente se disculpa y pide el peso — que es lo que tenía que haber hecho a la primera. Que rectifique cuando se lo señalas no significa que vaya a acertar sin que se lo señales, y en el mostrador no vas a tener a nadie señalándotelo.