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Los complementos de omega-3 están entre lo que más se pide en el mostrador, y casi siempre llegan con expectativas sobre el corazón y la memoria que la evidencia no sostiene por igual. Esto es lo que dicen los ensayos y las agencias, separado por indicación, y dónde está la frontera entre el complemento y el medicamento.

EPA y DHA: qué es cada uno y qué mirar en la etiqueta

Los omega-3 de cadena larga son el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el docosahexaenoico (DHA). Vienen del pescado azul, del aceite de krill y de las microalgas, que son la opción para quien no toma pescado. El DHA es un componente estructural de las membranas del sistema nervioso y de la retina. El EPA modula la síntesis de eicosanoides y tiene un efecto antiagregante discreto, que sólo pesa a dosis altas.

La primera pregunta en el mostrador es la de la etiqueta: «1.000 mg de aceite de pescado» no son 1.000 mg de EPA+DHA. Lo que cuenta son los miligramos de EPA y DHA por dosis, y es lo que deciden también las alegaciones de salud autorizadas en la UE:

Son alegaciones de función normal, no de prevención ni de tratamiento de ninguna enfermedad: un complemento no puede anunciarse para eso.

Triglicéridos: la indicación con más respaldo

Como medicamento, los ésteres etílicos de omega-3 están autorizados para la hipertrigliceridemia endógena, como complemento de la dieta cuando ésta no basta, a dosis de 2 a 4 g al día. Bajan los triglicéridos al reducir la síntesis hepática de VLDL. Es una indicación de prescripción: unos triglicéridos altos los valora el médico, que decide si hace falta tratamiento y cuál.

Prevención cardiovascular: un resultado que depende de qué se dé

Aquí la evidencia es mixta, y conviene contarla así:

O sea: el resultado de un fármaco concreto, a una dosis concreta y en una población concreta, no se traslada a un complemento de aceite de pescado. Y hay una señal de seguridad que conviene conocer: varios ensayos con dosis altas (1 g al día o más) han observado más fibrilación auricular. Las megadosis no se ofrecen sin indicación médica.

Función cognitiva: menos de lo que promete el envase

El DHA es necesario para el cerebro, y de ahí sale su alegación autorizada. Pero que algo sea necesario no significa que tomar más mejore la memoria. Las revisiones sistemáticas, incluidas las de Cochrane, no han encontrado un beneficio claro de la suplementación en la función cognitiva de personas mayores sanas ni en la demencia ya diagnosticada. Ante una queja de memoria, lo que toca es derivar al médico, no ofrecer una cápsula.

Para comprobar un omega-3 frente al resto del tratamiento del paciente puedes usar el comprobador de interacciones, y la ficha de cada principio activo está en el vademécum de la farmacia.

Qué preguntar antes de recomendarlo

En embarazo y lactancia, la ficha de cada producto y la herramienta de embarazo y lactancia son el punto de partida, y la decisión de una pauta concreta es del médico o la matrona. Para el abordaje completo del mostrador tienes la guía de atención farmacéutica.

¿Sirven todos los suplementos de omega-3 para bajar los triglicéridos?
No. La alegación autorizada exige 2 g al día de EPA+DHA, y muchos complementos llevan bastante menos por dosis. Con los triglicéridos altos lo que procede es que lo valore el médico: el tratamiento con ésteres etílicos de omega-3 a 2-4 g al día es un medicamento de prescripción.
¿Hay riesgo de sangrado al tomar omega-3 con anticoagulantes?
A dosis habituales de complemento el riesgo es bajo. A dosis altas, por encima de 3 g al día, el efecto antiagregante se suma: con un anticoagulante oral o un antiagregante hay que avisar al médico antes y, con un antivitamina K, vigilar el INR.
¿Es mejor obtener el omega-3 de la dieta o de un suplemento?
De la dieta: dos o tres raciones de pescado azul a la semana (salmón, sardina, caballa). El suplemento se reserva para quien no llega con la dieta, y en ese caso lo que hay que mirar son los miligramos de EPA y DHA por dosis.
¿El omega-3 previene el infarto?
No como complemento. La EMA concluyó en 2019 que los ésteres etílicos de omega-3 a 1 g al día no previenen nuevos eventos tras un infarto. El único resultado favorable de un ensayo grande es el de un fármaco de EPA purificado a 4 g al día en pacientes de alto riesgo, y no se puede extrapolar a un aceite de pescado.

¿Necesitas revisar interacciones con suplementos?

Comprueba los omega-3 y otros complementos frente al tratamiento crónico de tus pacientes.

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