Escuela IA · Nivel 3 · Lección 3

Preparar la entrevista con el paciente

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La IA prepara la entrevista; no la tiene. Es una distinción que suena obvia escrita y que se pierde en cuanto alguien pega un guion en el móvil y lo lee delante de la persona. Lo que sí hace bien —y ahorra mucho— es convertir una lista de fármacos en las cinco preguntas que merece la pena hacer, en orden.

Y el guion no se recita: se lee antes y se eligen tres preguntas. Un texto escrito por una IA suena a texto escrito, y en cuanto suena a cuestionario la persona pasa a contestar lo que cree que quieres oír — que es exactamente lo que no sirve.

Las preguntas que no funcionan

Son las que casi todo el mundo hace, incluidas las que escribe una IA si no se le dice otra cosa. Y fallan siempre del mismo modo: tienen una respuesta socialmente correcta, y es la que se da.

Se preguntaSe contestaPregunta mejor
«¿Se lo toma todo bien?»«Sí» «¿Cuál es el que más se le olvida?»
«¿Se le olvida alguna vez?»«Alguna vez» «Esta semana, ¿cuántas veces?»
«¿Toma algo más?»«No» «¿Y para dormir? ¿Y para el dolor? ¿Algo del herbolario?»
«¿Le sienta bien?»«Bien» «¿Ha notado algo desde que empezó con él?»
«¿Entiende cómo tomarlo?»«Sí» «Cuénteme cómo se lo toma usted.»
La de abajo del todo es la más útil de las cinco. «Cuénteme cómo se lo toma» no se puede contestar con un sí, y en veinte segundos sale si lo parte, si lo toma con el café, si se lo salta los fines de semana o si lleva dos meses tomando el doble.

Un prompt que prepara y no sustituye

Te paso una lista de medicación. Soy farmacéutico comunitario y voy
a hablar cinco minutos con la persona, en el mostrador.

Dame CINCO preguntas abiertas, en el orden en que las haría, para
saber qué toma de verdad y cómo se lo toma. Nada de preguntas de
sí o no.

Para cada una, dime en una línea qué estoy buscando con ella.

No me des consejos para el paciente ni interpretes su tratamiento:
sólo las preguntas.

Ese último párrafo es el que cambia el resultado. Sin él, el modelo entrega preguntas y un consejo clínico no pedido, y lo segundo se lee igual de bien que lo primero.

Tres cosas que sólo puedes hacer tú

Y lo obvio, que aquí se salta más que en ningún sitio: preparar la entrevista con IA se hace sin identificar a nadie. «Mujer de 82 años con estos nueve fármacos» prepara igual de bien que con el nombre — y el nombre no aporta ni una pregunta más.

Al terminar

Lo que se acuerde va por escrito y con la persona: qué cambia, desde cuándo y qué tiene que vigilar. El área privada genera esa hoja con los avisos ya puestos — y el criterio de qué se puede afirmar en ella es la lección 4 del Nivel 2.

Un ejemplo entero, con lo que falla

El prompt de arriba lleva una última línea que parece de relleno: «no me des consejos para el paciente ni interpretes su tratamiento: sólo las preguntas». Esto es lo que sale sin esa línea, con todo lo demás igual.

Lo que se pide: cinco preguntas para hablar cinco minutos con una persona mayor que toma nueve fármacos, en el mostrador.

Lo que contesta

1. ¿Está tomando toda la medicación tal y como se la ha pautado su médico?

2. ¿Por qué cree que a veces se le olvida alguna toma?

3. ¿Entiende usted para qué sirve cada uno de sus medicamentos?

4. ¿Ha notado algún efecto adverso?

5. ¿Toma algún otro medicamento además de los prescritos?

Además, aprovecho para comentarte que con nueve fármacos es muy probable que exista polimedicación inadecuada. Convendría revisar si alguno puede retirarse, especialmente el omeprazol, que suele mantenerse sin indicación vigente. También sería recomendable insistirle en la importancia de la adherencia terapéutica.

Y ahora, qué falla en esa respuesta:

  1. Cuatro de las cinco se contestan con «sí». La 1, la 3, la 4 y la 5 son preguntas cerradas con respuesta socialmente correcta, que es la que se da: sí, sí, no, no. Pediste preguntas abiertas y salieron cerradas, y no por desobediencia — es que así es como se escriben las preguntas en los textos de los que aprendió. Compáralas con la tabla de arriba: la 3 es literalmente «¿entiende cómo tomarlo?», que es el ejemplo que la lección pone de lo que no funciona.
  2. La 2 acusa antes de preguntar. «¿Por qué cree que a veces se le olvida?» da por hecho que se le olvida y le pide que se explique. En un mostrador eso pone a la persona a la defensiva en la segunda pregunta, y a partir de ahí las tres siguientes se contestan para quedar bien. Es el fallo más caro de toda la entrevista y no se ve leyendo el guion: se ve en la cara de quien lo escucha. «Esta semana, ¿cuántas veces?» pregunta lo mismo sin acusar.
  3. El orden empieza por lo más incómodo. Pediste «en el orden en que las haría» y ha puesto la adherencia la primera, que es justo la que hay que hacer cuando ya hay confianza. Una entrevista de cinco minutos se abre por lo fácil y lo concreto —qué toma, cómo se lo toma— y lo delicado llega cuando la persona ya está contando. El orden no es presentación: es parte de la técnica, y el modelo lo ordena por importancia temática porque es lo que hace un índice.
  4. Y el párrafo del final es lo que la línea que faltaba impedía. Nadie le pidió una interpretación del tratamiento y ahí está: un juicio sobre un paciente que no ha visto, con un fármaco señalado por su nombre y una recomendación de retirada. Y lo peor es que suena razonable — el omeprazol sin indicación vigente es un clásico real. Pero se ha dicho sobre una lista de nueve nombres, sin saber por qué se prescribió, y se ha dicho antes de la conversación que existía para averiguarlo.

Ese párrafo final es, además, el que más se pega. Quien lo lea antes de la entrevista entra ya buscando el omeprazol, y a partir de ahí la conversación deja de servir para lo que servía: una entrevista con una hipótesis dentro sólo confirma la hipótesis. Por eso la línea que lo prohíbe no es cortesía con el modelo — es lo que protege el único paso de todo el Nivel 3 que no puede hacer una máquina.

Y la comprobación del guion, antes de guardarlo, son diez segundos: léelo y tacha todas las preguntas que se puedan contestar con un sí o un no. Si quedan menos de tres, pídelo otra vez diciendo explícitamente «ninguna pregunta puede admitir sí o no como respuesta».

Y si tu farmacia no es así

Si quien viene es el cuidador y no el paciente. Cambian las preguntas enteras, no el tono: el cuidador sabe lo que pasa en casa —si se atraganta, si se deja el desayuno, si hay días que no se levanta— y no sabe cómo se siente. «Cuénteme un día normal de medicación en casa» saca más en treinta segundos que cinco preguntas sobre adherencia. Dilo en el prompt, porque si no te dará el guion del paciente con «usted» cambiado por «él».
Si la persona tiene dificultad para oír o para expresarse. Las preguntas abiertas siguen siendo mejores y hay que partirlas: «cuénteme cómo se lo toma» es demasiado grande y se contesta con un «bien». Funciona mejor ir por momentos del día —«¿qué se toma al levantarse?», «¿y con la comida?»— porque cada una es una sola cosa que recordar. Pídeselo así al modelo y verás que el guion cambia de forma. Y cuenta con que esto son diez minutos, no cinco.
Si hay poca intimidad en el mostrador. Entonces la mitad de estas preguntas no se pueden hacer, y eso no es un detalle logístico: nadie cuenta que se salta la medicación con tres personas detrás. Lo práctico es pedirle al modelo dos guiones — uno de dos preguntas para el mostrador y otro completo para la zona de atención personalizada — y usar el primero para decidir si merece la pena el segundo. Una entrevista mal situada devuelve respuestas amables, que es peor que no preguntar.
Si es la primera vez que haces una entrevista así. Coge tres preguntas y una sola persona, no cinco y un plan. Y de las tres, que una sea «cuénteme cómo se lo toma usted», que es la que más devuelve de toda la lección. Lo que sorprende la primera vez no es lo que se aprende del tratamiento: es cuánto habla la gente si se le deja — y eso no lo prepara ningún guion, sólo se descubre callándose después de preguntar.
Si la conversación es por teléfono. Se pierde lo único que no estaba en el guion —la cara— y eso cambia qué se puede preguntar: sin ver a la persona, hay que pedir que cuente en vez de confirmar, porque un «sí» por teléfono no trae ninguna información adicional. «Cuénteme qué se ha tomado hoy, desde que se ha levantado» funciona mucho mejor que cualquier pregunta sobre adherencia. Y conviene decir al empezar cuánto va a durar: por teléfono, un silencio de tres segundos se interpreta como que se ha cortado.

Cuando no sale a la primera

Le pido preguntas abiertas y me las sigue dando cerradas.
Dale el criterio en vez del adjetivo: «ninguna pregunta puede contestarse con sí, no, bien o alguna vez». «Abierta» es una etiqueta que el modelo reconoce y aplica a medias; la prohibición explícita de esas cuatro respuestas es comprobable y la cumple. Y si aun así cuela alguna, no pasa nada — tacharlas al leer el guion es parte del método, y lleva diez segundos.
Pregunto bien y me contestan «sí, sí, todo bien».
Entonces prueba la técnica que no es una pregunta: el silencio. Pregunta, y no llenes el hueco. Tres segundos incómodos hacen que la mayoría añada la frase que importaba — «bueno, el del azúcar a veces me lo salto». Es lo único de esta lección que no puede escribir ningún modelo y lo que más cambia el resultado. Si aun así no sale nada, no insistas ese día: vuelve a intentarlo la próxima vez que venga, que ahora ya sabe de qué va.
Me cuenta muchísimo y no me da tiempo.
Es el problema bueno, y se resuelve al revés de lo que parece: no cortes, apunta y cita. «Esto es importante, ¿puede volver el jueves y lo miramos con calma?» convierte una conversación desbordada en una revisión de verdad, y la persona vuelve — ha visto que alguien la escuchaba. Lo que no funciona es intentar resolverlo todo de pie: sales con media historia y con la sensación de que no has hecho ninguna de las dos cosas.
¿Puedo llevar el guion en el móvil y leerlo delante?
Léelo antes y guárdalo. En cuanto la persona ve que lees, la conversación se convierte en un cuestionario y las respuestas cambian — pasa a contestar lo que cree que hay que contestar, que es exactamente lo que no sirve. Con tres preguntas se puede ir de memoria, y por eso la lección dice que se eligen tres y no cinco. Si necesitas apuntar algo, apunta la respuesta, no la siguiente pregunta.

Antes de dar esto por aprendido

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