Escuela IA · Nivel 1 · Lección 4

Entrena tu criterio: caza el error

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Hasta aquí has visto qué se le puede pedir a un modelo y cómo comprobar lo que devuelve. Esta lección es distinta: aquí no vas a escribir ni un prompt.

La vuelta de tuerca. En los tres casos de abajo la IA ya ha contestado. Tu trabajo es decir qué está mal. Porque en el mostrador ése es el trabajo de verdad: no sacarle una respuesta a la máquina —eso lo hace cualquiera— sino saber cuándo no puedes fiarte de la que te ha dado.

Por qué esto y no «100 prompts para farmacéuticos»

Un buen prompt mejora la respuesta media. No te protege de la respuesta mala, porque la respuesta mala tiene exactamente el mismo aspecto que la buena — ya lo viste en la lección 3. Lo único que te protege es tu criterio, y el criterio se entrena igual que todo: equivocándote en un sitio donde no pasa nada.

Las tres respuestas de abajo están escritas como las escribe un modelo de verdad: bien redactadas, seguras de sí mismas, con algún dato correcto de adorno. Ninguna es un disparate evidente. Y las tres harían daño.

Todo lo de aquí es sintético. Los tres casos están inventados por nosotros y no corresponden a ningún paciente ni a ningún trabajador real. Es la regla de la lección 1 y no se rompe ni para poner un ejercicio.

Los tres casos

Lee la respuesta de la IA y escribe qué le ves mal. Con tus palabras y en desorden: no hay que acertar una frase, hay que detectar los problemas. Se corrige contra una rúbrica escrita por un farmacéutico, no contra lo que opine otro modelo.

Cómo se puntúa, y por qué no basta el porcentaje. Cada hallazgo pesa según su gravedad —un mayor vale por tres leves— y si se te escapa uno grave no apruebas, saques el porcentaje que saques. Detectar seis detalles y dejarte la interacción mayor no es un aprobado raspado: es justo el fallo que la lección quiere evitar.

Lo que estos tres casos tienen en común

Un ejemplo entero, con lo que falla

Antes de los tres casos, uno resuelto en voz alta. No es ninguno de ellos y no destripa nada: sirve para lo que frena a casi todo el mundo la primera vez, que no es detectar los fallos — es no saber qué se supone que hay que escribir.

La consulta es de las que se hacen de verdad, y la hace un técnico de farmacia:

«Hago guardias de 21:00 a 07:00. ¿Cuánto me tienen que pagar de nocturnidad al mes si hago cuatro?»

Lo que contesta

Con guardias de 21:00 a 07:00 estás haciendo 10 horas nocturnas en cada una, es decir 40 horas al mes con cuatro guardias.

El artículo 36 del Estatuto de los Trabajadores establece un recargo del 25 % sobre el salario base por el trabajo nocturno. En el convenio de farmacia eso se traduce en torno a 2,50 € por hora para la categoría de técnico, así que serían unos 100 € al mes.

Ten en cuenta que ese importe se prorratea si tu jornada es parcial, y que al ser un concepto salarial se incluye también en el cálculo de las pagas extraordinarias.

Y ahora, qué falla en esa respuesta:

  1. Diez horas nocturnas no son diez. Son ocho. (grave) El horario nocturno va de 22:00 a 06:00. Una guardia de 21:00 a 07:00 dura diez horas, pero sólo ocho caen dentro de esa franja: la primera y la última no cuentan como nocturnas. El modelo no ha hecho ninguna cuenta mal —10 × 4 = 40 es correcto— ha contado lo que no era, y eso es indistinguible de una cuenta bien hecha si sólo miras la aritmética. Es el fallo que se repite en los tres casos del ejercicio.
  2. El 25 % del Estatuto no es lo que se cobra aquí. (grave) El Estatuto define la franja nocturna y dice que su retribución específica la fija la negociación colectiva. No fija ningún 25 %. Y el convenio de farmacia no paga un porcentaje: paga un importe por hora, que para el técnico Nacional es 1,82 €. La cita suena impecable —artículo, norma, porcentaje— y es justo el patrón que la lección 3 avisa: la referencia con buena forma es la parte más débil, no la más fiable.
  3. En jornada parcial NO se proratea. (moderado) La nocturnidad se paga por hora nocturna efectivamente trabajada: quien hace cuatro horas de noche cobra cuatro, trabaje 20 horas a la semana o 40. Prorratearla sería cobrar menos por el mismo trabajo nocturno, que es lo contrario de para lo que existe el complemento. Es un error caro y silencioso — se lo traga cualquiera que no se sepa el convenio, y el que menos se lo sabe suele ser justo quien hace jornada parcial.
  4. Y no entra en las pagas extras. (moderado) La última frase suena a matiz técnico y es un error con importe: la nocturnidad queda fuera del cálculo de las extras. Fíjate en su forma — «ten en cuenta que…» — porque es la misma de los tres casos del ejercicio: el fallo más caro no está en el cuerpo de la respuesta, está en la coletilla final, donde ya se lee en diagonal.

Ahora lo que de verdad hace falta: así se escribe la respuesta. En desorden, con tus palabras, sin redactar. Una respuesta que aprueba se parece a esto:

«Las horas nocturnas son de 22 a 6, así que son 8 por guardia y no 10. El 25 % del ET no aplica: el convenio paga un importe por hora, 1,82 el técnico. La nocturnidad no se proratea en jornada parcial. Y no entra en las pagas extras.»

Cuarenta segundos. No hay que explicar por qué ni citar el artículo: hay que señalar. Y fíjate en lo que decide el aprobado — los dos hallazgos marcados como graves están los dos ahí. Una respuesta el doble de larga que se deje uno de esos dos no aprueba, saque el porcentaje que saque, porque detectar cuatro detalles y dejarse el que cambia la nómina es exactamente el fallo que esto existe para evitar.

Y si tu farmacia no es así

Si eres auxiliar o técnico y no farmacéutico. Los dos casos clínicos te van a costar más, y no pasa nada: no se puntúa la carrera, se puntúa si detectas que falta un dato. Y ahí el oficio del mostrador rinde mucho — «no ha preguntado el peso», «no ha preguntado qué más toma», «eso no lo puede decidir la farmacia» son hallazgos completos, sin saberse la dosis de memoria. El caso laboral, en cambio, lo vas a hacer mejor que casi nadie, porque es tu nómina.
Si eres titular y vas a pasárselo al equipo. Hazlos tú primero, con calma, y no enseñes tu resultado. El valor no está en la nota: está en la conversación de después, y esa conversación se muere si alguien ha visto ya la corrección. Lo que sí funciona es juntarse quince minutos a comentar un caso, en voz alta, cuando todos lo han hecho — ahí sale lo que cada uno mira primero, que es información que no se consigue de ninguna otra forma.
Si hace años que terminaste la carrera. Vas a ir más rápido de lo que crees, porque lo que se entrena aquí no es memoria: es reconocer el olor de una respuesta que contesta demasiado. Eso lo tienes del mostrador. Lo que quizá esté oxidado son las cifras concretas —el techo de paracetamol, el día de IT desde el que se cobra— y eso no importa: no se puntúa saberlas, se puntúa no dar por buena una cifra que no has comprobado.
Si estás estudiando y no has pisado un mostrador. Te va a pasar lo contrario: verás los errores de contenido y se te escaparán los de planteamiento —«contesta en vez de decir que falta un dato», «decide algo que no le toca decidir a la farmacia»—, que es donde está la mitad de la puntuación. Léelos con esa pregunta delante y verás que cambia todo: no «¿esto es correcto?», sino «¿esto lo puede decidir quien está detrás del mostrador?».
Si lo hacéis dos personas a la vez. Es la mejor forma de hacerlo y cuesta lo mismo, pero con una regla: cada uno escribe su respuesta antes de hablar. En cuanto uno dice en voz alta «yo creo que lo de la dosis está mal», el otro ya no puede saber si lo habría visto — y lo que se está midiendo es justo eso. Primero por separado, después se comparan las dos listas, y lo interesante no es quién acertó más: es qué vio uno y el otro no, porque eso se repite en el mostrador todos los días.

Cuando no sale a la primera

Leo la respuesta y no se me ocurre qué puede estar mal.
Deja de buscar errores y busca de dónde sale cada afirmación. Recorre la respuesta frase a frase preguntando «¿esto de dónde lo saca?»: de una norma que cita (¿dice eso la norma?), de un dato que le dieron (¿se lo dieron?), o de ninguna parte. Casi todos los hallazgos aparecen en la tercera categoría. Y mira específicamente la última frase, que es donde estos modelos cuelan la coletilla que nadie lee.
He escrito mucho y me ha puntuado poco.
Normal: la rúbrica puntúa hallazgos, no palabras. Tres párrafos explicando por qué el modelo se equivoca en una cosa valen exactamente lo mismo que una línea diciéndolo — y mientras escribías los tres párrafos no estabas mirando el resto. Prueba al revés: una línea por hallazgo, en desorden, y cuando no se te ocurra ninguno más, vuelve a leer la respuesta entera. Ahí suele aparecer el que faltaba.
He visto algo que la rúbrica no recoge. ¿Está mal mi respuesta?
No. La rúbrica recoge lo que hay que detectar para aprobar, no todo lo que se puede detectar; lo de más no resta. Si lo que has visto es un fallo real, enhorabuena — es exactamente el criterio que esto entrena, y suele venir de saber algo del caso que quien lo escribió no dio por supuesto. Lo que sí conviene revisar es si lo que has visto sustituye a un hallazgo grave en tu cabeza: verlo todo menos lo que decide es el patrón que la corrección busca.
He aprobado los tres y sigo fiándome demasiado.
Es lo esperable, y no es un fallo tuyo: aquí sabes que hay algo mal — te lo hemos dicho en el título. En el mostrador no hay nadie avisando, y ésa es toda la diferencia. Por eso la práctica que sirve no es repetir estos casos, sino aplicar la misma lectura a la próxima respuesta que te dé la IA de verdad: de dónde sale cada afirmación, qué falta por preguntar, qué decide que no le toca. Tres veces haciéndolo con una respuesta real valen más que diez casos aquí.
Me he dejado un hallazgo grave y me ha sentado fatal.
Es la única parte de esta escuela que está diseñada para que siente mal, y no es gratuito: aquí no pasa nada y en el mostrador sí. Lo que conviene hacer con eso no es repetir el caso hasta aprobarlo —te lo sabrás de memoria, que no es lo mismo que haberlo visto— sino mirar por qué se te escapó: ¿leíste en diagonal la última frase?, ¿te fiaste porque la cuenta cuadraba?, ¿diste por supuesto un dato que nadie te había dado? Esa respuesta vale más que el caso.

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