Hasta aquí has visto qué se le puede pedir a un modelo y cómo comprobar lo que devuelve. Esta lección es distinta: aquí no vas a escribir ni un prompt.
Por qué esto y no «100 prompts para farmacéuticos»
Un buen prompt mejora la respuesta media. No te protege de la respuesta mala, porque la respuesta mala tiene exactamente el mismo aspecto que la buena — ya lo viste en la lección 3. Lo único que te protege es tu criterio, y el criterio se entrena igual que todo: equivocándote en un sitio donde no pasa nada.
Las tres respuestas de abajo están escritas como las escribe un modelo de verdad: bien redactadas, seguras de sí mismas, con algún dato correcto de adorno. Ninguna es un disparate evidente. Y las tres harían daño.
Los tres casos
Lee la respuesta de la IA y escribe qué le ves mal. Con tus palabras y en desorden: no hay que acertar una frase, hay que detectar los problemas. Se corrige contra una rúbrica escrita por un farmacéutico, no contra lo que opine otro modelo.
Lo que estos tres casos tienen en común
- Ninguno se equivoca en la aritmética. Los números cuadran; lo que no cuadra es de dónde salen.
- Los tres citan algo — una norma, unos estudios, una dosis «habitual»— y en los tres la cita es la parte más débil.
- Los tres suenan serviciales. Contestan lo que se les pregunta en vez de decir que falta un dato, y eso es exactamente lo que los hace peligrosos.
- En los tres hay una alternativa buena que la IA no ofrece, porque nadie se la pidió.
Un ejemplo entero, con lo que falla
Antes de los tres casos, uno resuelto en voz alta. No es ninguno de ellos y no destripa nada: sirve para lo que frena a casi todo el mundo la primera vez, que no es detectar los fallos — es no saber qué se supone que hay que escribir.
La consulta es de las que se hacen de verdad, y la hace un técnico de farmacia:
«Hago guardias de 21:00 a 07:00. ¿Cuánto me tienen que pagar de nocturnidad al mes si hago cuatro?»
Con guardias de 21:00 a 07:00 estás haciendo 10 horas nocturnas en cada una, es decir 40 horas al mes con cuatro guardias.
El artículo 36 del Estatuto de los Trabajadores establece un recargo del 25 % sobre el salario base por el trabajo nocturno. En el convenio de farmacia eso se traduce en torno a 2,50 € por hora para la categoría de técnico, así que serían unos 100 € al mes.
Ten en cuenta que ese importe se prorratea si tu jornada es parcial, y que al ser un concepto salarial se incluye también en el cálculo de las pagas extraordinarias.
Y ahora, qué falla en esa respuesta:
- Diez horas nocturnas no son diez. Son ocho. (grave) El horario nocturno va de 22:00 a 06:00. Una guardia de 21:00 a 07:00 dura diez horas, pero sólo ocho caen dentro de esa franja: la primera y la última no cuentan como nocturnas. El modelo no ha hecho ninguna cuenta mal —10 × 4 = 40 es correcto— ha contado lo que no era, y eso es indistinguible de una cuenta bien hecha si sólo miras la aritmética. Es el fallo que se repite en los tres casos del ejercicio.
- El 25 % del Estatuto no es lo que se cobra aquí. (grave) El Estatuto define la franja nocturna y dice que su retribución específica la fija la negociación colectiva. No fija ningún 25 %. Y el convenio de farmacia no paga un porcentaje: paga un importe por hora, que para el técnico Nacional es 1,82 €. La cita suena impecable —artículo, norma, porcentaje— y es justo el patrón que la lección 3 avisa: la referencia con buena forma es la parte más débil, no la más fiable.
- En jornada parcial NO se proratea. (moderado) La nocturnidad se paga por hora nocturna efectivamente trabajada: quien hace cuatro horas de noche cobra cuatro, trabaje 20 horas a la semana o 40. Prorratearla sería cobrar menos por el mismo trabajo nocturno, que es lo contrario de para lo que existe el complemento. Es un error caro y silencioso — se lo traga cualquiera que no se sepa el convenio, y el que menos se lo sabe suele ser justo quien hace jornada parcial.
- Y no entra en las pagas extras. (moderado) La última frase suena a matiz técnico y es un error con importe: la nocturnidad queda fuera del cálculo de las extras. Fíjate en su forma — «ten en cuenta que…» — porque es la misma de los tres casos del ejercicio: el fallo más caro no está en el cuerpo de la respuesta, está en la coletilla final, donde ya se lee en diagonal.
Ahora lo que de verdad hace falta: así se escribe la respuesta. En desorden, con tus palabras, sin redactar. Una respuesta que aprueba se parece a esto:
«Las horas nocturnas son de 22 a 6, así que son 8 por guardia y no 10. El 25 % del ET no aplica: el convenio paga un importe por hora, 1,82 el técnico. La nocturnidad no se proratea en jornada parcial. Y no entra en las pagas extras.»
Cuarenta segundos. No hay que explicar por qué ni citar el artículo: hay que señalar. Y fíjate en lo que decide el aprobado — los dos hallazgos marcados como graves están los dos ahí. Una respuesta el doble de larga que se deje uno de esos dos no aprueba, saque el porcentaje que saque, porque detectar cuatro detalles y dejarse el que cambia la nómina es exactamente el fallo que esto existe para evitar.
Y si tu farmacia no es así
Cuando no sale a la primera
Antes de pasar a la siguiente lección
- He hecho los tres casos, no sólo el primero.
- Sé que una respuesta puede tener la cuenta bien y el planteamiento mal.
- Reconozco «es de venta libre» y «varios estudios recientes» como lo que son.
- Sé que dejarme un hallazgo grave invalida el resto del acierto.
- Ante una pregunta a la que le falta un dato, pregunto en vez de contestar.
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