Escuela IA · Nivel 1 · Lección 7

ChatGPT, Gemini o Claude: qué cambia de verdad

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Ésta es la pregunta que más se hace y la que menos importa. Va primero la respuesta corta: para lo que va a hacer una farmacia, cualquiera de los tres grandes vale, y cambiar de modelo casi nunca arregla un problema.

Lo esencial en una frase. Entre ChatGPT, Gemini y Claude hay diferencias reales, pero ninguna está en «cuál sabe más farmacia». Están en si entrenan con lo que escribes, si te enseñan de dónde ha salido cada cosa, y qué puedes subirles. Eso es lo que decide, y no se parece en nada a lo que se discute en los vídeos.

Las tres preguntas que sí distinguen

1. ¿Entrena con lo que escribo?

Es la primera y la que manda, porque es la única con consecuencias legales (lección 1). Los tres permiten desactivarlo, y en los tres está en un sitio distinto y cambia cada pocos meses — por eso aquí no hay una captura de pantalla: estaría desfasada antes de que la leyeras.

La regla que no caduca: búscalo en los ajustes el día que abras la cuenta, y si no lo encuentras en dos minutos, asume que sí entrena y actúa en consecuencia.

2. ¿Me enseña de dónde lo ha sacado?

Un modelo que busca en internet y cita enlaces reales te ahorra la mitad de la verificación, porque el enlace se abre y se comprueba en diez segundos. Uno que responde de memoria te deja todo el trabajo de la lección 3.

⚠️ Pero ojo con esto: que cite no significa que la cita diga lo que él dice. El enlace puede existir, ser real, y no sostener la frase. Es el fallo más frecuente de los modelos con búsqueda, y el que menos se mira precisamente porque hay un enlace ahí.

3. ¿Qué le puedo subir, y qué pasa después?

Subir un PDF cambia mucho lo que se puede hacer —la lección de leer un informe médico vive de eso—, pero también cambia el riesgo: un archivo lleva metadatos, y un informe escaneado lleva el nombre en la cabecera aunque tú sólo mires el cuerpo. La pregunta no es sólo si admite archivos: es cuánto tiempo los guarda y quién puede verlos.

Lo que la gente comparaLo que de verdad decide
Cuál «es más inteligente»Si entrena con lo que escribes
Cuál va más rápidoSi cita fuentes que puedas abrir
Cuál escribe más bonitoQué admite subir y qué hace con ello después
Los resultados de los benchmarksSi la versión gratuita hace lo que necesitas
El error de comparar por benchmarks. Miden exámenes, no mostradores. Un modelo puede sacar mejor nota en preguntas tipo test de medicina y seguir inventándose una cita con la misma facilidad que el otro — porque son habilidades distintas, y la que te hace daño es la segunda.

Lo que NO cambia entre ellos

Y esto es lo importante de la lección, porque es lo que hace que la pregunta importe poco:

La recomendación honesta. Coge uno, desactiva el entrenamiento, y apréndetelo bien. Saber pedirle las cosas a uno rinde mucho más que cambiar de modelo cada mes: casi todos los «este es peor» que se oyen son en realidad «a éste todavía no sé pedirle».

Un ejemplo entero, con lo que falla

La discusión de «cuál es mejor» se acaba en cuanto se le hace la misma pregunta a los tres y se miran las tres respuestas juntas. Lo que sale no es un ganador: es el motivo por el que la pregunta estaba mal planteada.

La consulta es de mostrador, corriente, y de las que no tienen una respuesta de una palabra:

«¿Se puede partir por la mitad un comprimido de metformina de 850 mg?»

Lo que contesta

Modelo A. Sí, la metformina de liberación inmediata puede partirse sin problema si el comprimido tiene ranura. Divídelo justo antes de tomarlo y toma la otra mitad en la siguiente dosis.

Modelo B. No es recomendable partir los comprimidos de metformina, ya que puede alterarse la liberación del principio activo y aparecer más efectos gastrointestinales. Es preferible solicitar al médico una presentación con la dosis adecuada.

Modelo C. Depende de la presentación concreta. La metformina de liberación inmediata con ranura funcional suele poder fraccionarse; las formas de liberación prolongada no deben partirse, porque se pierde el mecanismo de liberación. Consulta la ficha técnica de ese medicamento en concreto: el apartado de forma de administración lo indica.

Y ahora, qué falla en esa respuesta:

  1. Dos coinciden y eso no significa nada. La tentación es resolver el empate por mayoría, o quedarse con el que coincide con lo que uno ya pensaba. No vale ninguna de las dos cosas: los tres leyeron el mismo internet, así que si dos coinciden lo más probable es que estén repitiendo el mismo texto de partida, no que hayan llegado por separado a la misma conclusión. Tres modelos no son tres opiniones independientes; se parecen mucho más a tres copias del mismo libro.
  2. El más útil es el que peor sienta. El C no contesta: te dice de qué depende y dónde se mira. Es la respuesta correcta y la que menos gusta, porque deja trabajo. Aquí es donde se elige mal el modelo — se premia al que suena resolutivo, y sonar resolutivo no es un dato sobre lo que sabe, es un dato sobre cómo está afinado el tono. Quien tras probar una semana dice «el A es mucho mejor» normalmente está diciendo «el A me da menos trabajo».
  3. Ninguno de los tres puede saber la respuesta. Y eso es lo importante: la pregunta no tiene respuesta sin saber qué caja hay encima del mostrador. La ranura puede ser funcional o decorativa, y sólo el apartado de forma de administración de esa ficha técnica lo dice. El A acierta en un caso y se equivoca en el otro; el B se equivoca por prudente, que también se equivoca — le quita una opción válida a alguien que igual no puede tragar el comprimido entero.
  4. Y la diferencia que ves es de estilo, no de conocimiento. Pídele al A que responda «indicando siempre de qué depende y dónde se comprueba» y te dará algo muy parecido al C. Pídele al C que sea breve y tajante y se parecerá al A. Casi todo lo que se atribuye al modelo es en realidad la instrucción que lleva puesta, y la instrucción la pones tú. De ahí la recomendación de la lección: aprender a pedirle bien a uno rinde más que cambiar de modelo cada mes.

La prueba que sí sirve para elegir no es ésta. Son tres cosas, y ninguna se parece a comparar respuestas: abre los ajustes y mira si entrena con lo que escribes (dos minutos), pídele algo con fuente y comprueba si el enlace existe y dice lo que él dice (cinco), y sube un archivo y busca cuánto lo guarda (otros cinco).

Doce minutos, una vez, y decides con lo que de verdad cambia. Comparar quién contesta más bonito son horas de vídeo y no decide nada.

Y si tu farmacia no es así

Si sólo vas a pagar una cuenta. Es el caso normal en una farmacia, y la decisión se simplifica mucho: coge el que tu equipo vaya a usar de verdad —normalmente el que ya tienen en el móvil— y gasta el esfuerzo en configurarlo bien. Una cuenta de pago bien ajustada, con el entrenamiento desactivado y el historial controlado, protege más que tres cuentas gratuitas repartidas y sin mirar. El riesgo nunca ha estado en elegir el modelo peor: está en tener tres sitios donde se pega lo que no se debe.
Si vas a trabajar con documentos largos. Informes, prospectos, el convenio, un PDF de cien páginas. Aquí sí hay una diferencia técnica real y se llama cuánto texto le cabe de una vez: un modelo que se queda a medias no avisa, resume lo que ha leído y calla lo demás. La prueba es de un minuto — mete el documento y pregúntale qué dice el último apartado. Si no lo sabe, no lo ha leído entero, y todo lo que te resumió estaba incompleto sin decirlo.
Si te importa que cite y puedas abrir el enlace. Entonces no elijas «modelo»: elige modo con búsqueda, que es una opción dentro de casi todos y cambia mucho más que la marca. Con búsqueda, la verificación baja a diez segundos por enlace; sin ella, tienes que hacer el trabajo entero de la lección 3. Eso sí, mantén el aviso de esa misma lección: un enlace que abre no es un enlace que sostenga la frase, y en los modos con búsqueda ése es el fallo más habitual.
Si tu programa de gestión ya trae uno dentro. Entonces la comparación no va de calidad: va de papeles y de dónde acaban los datos. Un modelo integrado puede ser peor escribiendo y ser la opción correcta, porque el proveedor firma un contrato de encargado de tratamiento y un chat abierto no. Y puede ser al revés: que sea cómodo, no tenga contrato y encima invite a pegar la ficha del paciente porque está ahí mismo. Pregunta por el contrato antes que por el modelo.

Cuando no sale a la primera

He cambiado de modelo y sigue dándome respuestas malas.
Era lo esperable, y es la conclusión de la lección. Mira lo que estás pidiendo: si son datos —dosis, precios, plazos— ningún modelo lo va a arreglar, porque esos datos están en CIMA y en el BOE y ninguno de los dos está dentro del modelo. Y si es redacción y sale mal, casi siempre es que falta contexto: el ejemplo de lo que quieres, para quién es y qué extensión. Prueba a darle esas tres cosas en el modelo que ya tenías antes de pagar otro.
El gratuito se me queda corto a media tarea.
Es el motivo más honesto que hay para pagar, y no tiene que ver con la calidad. Antes de hacerlo, comprueba dos cosas: que no estés gastando el cupo en conversaciones larguísimas que podrías cerrar y volver a abrir —cada mensaje arrastra todo lo anterior—, y que lo que necesitas no sea subir archivos en vez de pegar texto, que suele estar en el plan de pago. Si al final pagas, que sea por el límite y por los archivos, no por «es más inteligente».
En el trabajo usamos uno y en casa otro, y no contestan igual.
Normal, y no es un problema si te acuerdas de una cosa: las reglas que has aprendido aquí no dependen del modelo. Datos de pacientes, ninguno. Cifras sin fuente, ninguna. Lo que sale de tu pantalla, comprobado, en los dos. Lo que sí conviene es no mezclar sitios para lo mismo: elige uno para el trabajo, y que el otro se quede para lo de casa. Media farmacia usando cada uno es la forma más rápida de que nadie sepa dónde se pegó qué.
Me han recomendado uno «especializado en medicina». ¿Lo cojo?
Antes de pagarlo, hazle las tres preguntas de la lección y una cuarta: ¿de dónde saca lo que responde? Si está conectado a fuentes que tú puedes abrir —fichas técnicas, guías, bases de datos con referencia— eso sí es una diferencia de verdad y se nota al primer uso. Si lo que hay es un modelo general con una instrucción encima diciéndole que hable como un médico, estás pagando por un tono. La forma de saberlo es pedirle una cosa concreta y ver si la enlaza.

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