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Este caso tiene dos partes desiguales a propósito. La redacción es la fácil y la hace la IA en un minuto. La frontera —qué se puede afirmar en un cartel visible desde la calle— no la hace, no la sabe y no debe decidirla: la pones tú, y este caso te da la lista con la que mirarlo.
Paso a paso
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Decide primero qué quieres que HAGA quien lo lea
Un cartel que intenta informar, convencer y vender a la vez no hace ninguna de las tres. Elige una: «que la gente mayor pregunte por la vacuna», «que quien compre protector solar pregunte por el factor», «que quien fume sepa que aquí se le ayuda».
Esa frase es el encargo. Sin ella el modelo te da un cartel genérico con tres exclamaciones y un «¡Tu salud es lo primero!».
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Pídele tres versiones con los límites puestos
Los límites van en el prompt, no en tu cabeza al revisar. Es la misma idea que el tope en el código de un agente: una regla escrita se cumple, una regla recordada se olvida a la tercera.
Actúa como farmacéutico comunitario en España redactando un cartel para el mostrador. OBJETIVO (una sola cosa): <<que las personas mayores de 65 años pregunten en el mostrador por la vacunación antigripal>> PÚBLICO: gente que pasa por delante y entra a otra cosa ESPACIO: un A4 vertical. Titular + 2 o 3 líneas + una llamada a la acción. REGLAS QUE NO PUEDES SALTARTE: - NO menciones ninguna marca de medicamento. - NO prometas ningún resultado ("evita", "cura", "elimina", "garantiza"). - NO uses porcentajes, estudios ni cifras de eficacia. - NO uses miedo ("si no lo haces..."). - NO uses la palabra "oferta", "descuento" ni ningún precio. - La llamada a la acción tiene que ser PREGUNTAR, no comprar. Dame 3 versiones distintas en tono: una neutra, una cercana y una muy breve. Después de cada una, dime en una línea a quién crees que le hablaría mejor. -
Pásale la lista de los cinco «no» al resultado
Aunque lo hayas pedido, compruébalo: es la regla de toda la escuela. Un modelo cumple casi siempre las instrucciones negativas, y «casi siempre» en un cartel que cuelga seis semanas no basta.
Lee las tres versiones buscando exactamente esto:
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Reescribe tú la llamada a la acción
Es la línea que más se nota que es de fuera. «Consúltanos sin compromiso» está escrito mil veces; «pregúntame a mí, que para eso estoy aquí» suena a tu farmacia porque lo es.
Deja que la IA te dé la estructura y el titular, y escribe tú esa última línea. Cuesta treinta segundos y es la que cambia que alguien pregunte o no.
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Léelo a tres metros, que es desde donde se lee
Un cartel de mostrador no se lee como se lee un folio: se lee de reojo, de pie, desde la cola y en dos segundos. Y la IA te lo ha escrito para leerse de cerca.
Imprímelo, cuélgalo y aléjate tres metros. Lo que tiene que pasar es que a esa distancia se lea el titular y sólo el titular, y que el titular solo ya diga algo. Si hay que acercarse para enterarse de qué va, el cartel no funciona por bonito que sea el texto.
De ahí salen dos correcciones casi siempre: el titular es demasiado largo —más de siete u ocho palabras no se leen de un vistazo— y el cuerpo está en un tamaño que desde la cola es una mancha gris.
Y una que no es de tamaño: mira dónde lo vas a colgar. Un cartel de vacunación encima del expositor de caramelos dice otra cosa distinta de la que pone.
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Guárdate el prompt con tus reglas dentro
La parte valiosa de este caso no es el cartel de la gripe: son las seis reglas. Guarda el prompt entero y cambia sólo el objetivo y el público. Así la próxima campaña sale en cinco minutos y con la misma frontera puesta.
Y si tu colegio tiene alguna norma propia sobre carteles, añádela ahí como una regla más. El sitio de una norma es el prompt, no tu memoria.
Un ejemplo entero, con lo que falla
El prompt del paso 2, con las seis reglas puestas, para la campaña de la gripe. Ésta es la versión «cercana» de las tres que devolvió — la que más gente elegiría.
¿Ya te has puesto la vacuna de la gripe?
Cada otoño, miles de mayores de 65 años reducen hasta un 60 % el riesgo de complicaciones graves gracias a la vacunación antigripal.
En tu farmacia resolvemos tus dudas: si te toca, cuándo ponértela y qué esperar después.
Pregúntanos. Estamos aquí para ayudarte.
Y ahora, qué falla en esa respuesta:
- Ahí está el porcentaje, en la segunda línea. «Hasta un 60 %» a pesar de que el prompt decía explícitamente «NO uses porcentajes, estudios ni cifras de eficacia». No es que el modelo desobedezca por sistema: es que ha leído miles de textos de campaña donde esa cifra aparece, y la traen puestas. Por eso se comprueba aunque lo hayas pedido — «casi siempre obedece» no basta en algo que cuelga seis semanas.
- «Reducen el riesgo» es un verbo de resultado. Más sutil que el porcentaje y del mismo tipo. Un cartel en la vía pública que afirma un resultado sanitario está haciendo una promesa, y ahí ya no estás informando. La versión que sí se puede colgar dice qué haces tú —«resolvemos tus dudas»— no qué consigue el producto.
- El titular pregunta y no dice nada. Esto no es legal, es de oficio: «¿Ya te has puesto la vacuna de la gripe?» son ocho palabras que a tres metros se leen y no informan de nada. Compáralo con «Vacunación de la gripe: te decimos si te toca» — mismo espacio, y el que pasa por delante ya sabe qué le ofreces.
- Y la última línea es la de todo el mundo. «Estamos aquí para ayudarte» está escrito en la mitad de los mostradores de España. Es exactamente la línea que dice el paso 4 que reescribas tú, y aquí se ve por qué: no es que esté mal, es que no es de nadie.
Dos problemas legales y dos de oficio en cuatro líneas que parecían perfectas. Y fíjate en que los dos legales están seguidos, en la misma frase: cuando se cuela uno, suele venir acompañado, porque ambos salen del mismo registro de texto publicitario que el modelo tiene aprendido.
La versión que sí se cuelga: titular con el servicio dentro, una línea de a quién va dirigido, y la llamada a la acción escrita por ti. Menos brillante y sin una sola cifra que tengas que poder defender.