Escuela IA · Nivel 4 · Caso práctico · Empezar de cero

De la foto de un albarán a una tabla que puedes pegar en Excel

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Lectura: unos 10 minutos

La situación. Tienes un papel —un albarán, una hoja de caducidades apuntada a mano, un listado que te dio el comercial— y lo que necesitas es eso mismo en una hoja de cálculo. Teclearlo son cuarenta minutos y dos erratas.

Esto es lo primero que convence a un titular de que la herramienta sirve, y a la vez es donde más fácil es llevarse un disgusto: una cifra mal leída no se distingue de una bien leída. Así que el caso tiene dos mitades, y la segunda —comprobar— es la que importa.

Lo que necesitas tener a mano: El papel, el móvil y luz. Si el papel lleva datos de un paciente, primero el caso anterior: una foto no se limpia sola.

Paso a paso

  1. Haz la foto bien, que es media batalla

    Papel plano sobre la mesa, no en la mano. Luz de frente, no a contraluz. El papel entero dentro del encuadre, con un dedo de margen. Y una foto por hoja: dos hojas en la misma foto es la causa número uno de que se salte una fila.

    Si el papel está arrugado, alísalo. Si está torcido, repítela. Treinta segundos aquí ahorran la comprobación de después.

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