Escuela IA · Nivel 3 · Lección 5

Ejercicios con casos clínicos sintéticos

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Aquí no escribes ni un prompt. La IA ya ha contestado —una revisión de la medicación y una consulta de lactancia— y tu trabajo es el que vas a hacer cada día a partir de ahora: decir qué está mal. Se corrige contra una rúbrica escrita por un farmacéutico, no contra lo que opine un modelo ese día.

Dejarse un hallazgo grave no es un aprobado raspado: es el fallo que la lección existe para evitar. Por eso detectar seis cosas y saltarse la interacción mayor no aprueba, aunque el porcentaje salga alto. Es exactamente lo que pasa en el mostrador.
Los dos casos son sintéticos. No son pacientes reales, no lo han sido nunca y viajan con la web. En un ejercicio es donde más tienta usar «uno de verdad» — y es justo donde no se puede (lección 1).

Los dos casos

Cómo se corrige

La nota sale de una rúbrica: cada hallazgo tiene su gravedad y sus palabras. Detectar algo grave vale el triple que algo leve, y hay una regla por encima del porcentaje — si te dejas un grave, no apruebas. Es la misma regla que usa el ejercicio del Nivel 1, con el mismo motor.

Y la corrección te enseña también lo que se te pasó, con su explicación. Saber la nota sin saber qué falta no enseña nada.

Un ejemplo entero, con lo que falla

Antes de los dos casos, uno resuelto en voz alta. No es ninguno de ellos y no destripa nada — es de otro tema — y está aquí por lo mismo que en el ejercicio del Nivel 1: lo que frena la primera vez no es detectar los fallos, es no saber qué se supone que hay que escribir.

La consulta es de las que llegan por teléfono a media mañana, y la hace la auxiliar de una residencia:

«Tenemos un residente que se atraganta con las pastillas. ¿Podemos triturárselas y dárselas con el yogur? Son ocho.»

Lo que contesta

Sí, en general los comprimidos pueden triturarse para facilitar la deglución en pacientes con disfagia. La excepción son las formas de liberación prolongada, que nunca deben triturarse porque se libera toda la dosis de golpe. Suelen identificarse por las siglas en el nombre (retard, LP, XR, OD).

Mi recomendación práctica: triture todos los comprimidos juntos en un mortero, mézclelos con un poco de yogur natural y adminístrelos de una vez. El yogur enmascara el sabor amargo y mejora mucho la aceptación.

Si alguno de los ocho fuera de liberación prolongada, habría que solicitar al médico el cambio a una forma líquida o dispersable.

En cuanto a las cápsulas, pueden abrirse y verter el contenido sobre el alimento sin problema.

Y ahora, qué falla en esa respuesta:

  1. No ha preguntado cuáles son los ocho. (grave) Toda la respuesta está construida sobre una lista que no ha visto. Y la pregunta no tiene respuesta sin ella: la trituración se decide medicamento a medicamento, mirando el apartado 6 de cada ficha técnica —la lección anterior—, no por una regla general. Es el fallo que se repite en los dos casos del ejercicio y el más fácil de detectar cuando sabes buscarlo: la respuesta contesta en vez de decir que falta el dato.
  2. Las siglas no son la forma de identificarlas. (grave) «Suelen identificarse por las siglas» es la frase que hace daño, porque suena a truco útil y convierte una comprobación en una inspección visual. Hay formas de liberación modificada sin ninguna sigla en el nombre, hay cubiertas entéricas que tampoco se pueden triturar y no son de liberación prolongada, y hay siglas que significan otra cosa. Quien se quede con esta frase triturará mal exactamente en los casos que no llevan aviso escrito en la caja.
  3. «Triture los ocho juntos en un mortero» es un procedimiento inventado. Y suena de lo más razonable. Pero triturar y mezclar ocho fármacos en el mismo mortero mete de golpe dos problemas que nadie pidió: restos de una toma en la siguiente —el mortero no queda limpio y la dosis de mañana lleva algo de la de hoy— y fármacos que deben tomarse separados de los demás o de los lácteos. Si alguno de los ocho no puede ir con el yogur, esta instrucción lo mezcla con yogur.
  4. Nadie ha dicho quién tritura, y algunos no se trituran a mano. (moderado) Quien va a hacerlo es una auxiliar, ocho veces al día, todos los días. Hay fármacos cuyo polvo no debe manipularse sin protección —citotóxicos, algunos hormonales, algunos inmunosupresores— y el riesgo aquí no es del residente: es de quien tritura y lo respira cada mañana. Es el único fallo de los cinco que no afecta al paciente, y por eso no se le ocurre a casi nadie. A la pregunta le faltaba un dato y a la respuesta le falta una persona.
  5. Y «las cápsulas pueden abrirse sin problema» es falso como regla. (moderado) Lo dice al final, de pasada, como quien cierra un tema menor — que es exactamente dónde vive el error más caro en toda esta escuela. Hay cápsulas de liberación modificada y cápsulas con gránulos con cubierta entérica que no admiten abrirse, y otras cuyo contenido no debe masticarse aunque sí se pueda verter. El apartado 6 de cada ficha lo dice. «Sin problema» es la parte que sobra, y es la que va a repetirse por teléfono.

Así se escribe la corrección: en desorden, con tus palabras y sin redactar. Una respuesta que aprobaría se parece a esto:

«No ha preguntado cuáles son los ocho, y sin eso no hay respuesta: se mira uno a uno en el apartado 6. Lo de las siglas es falso, hay formas de liberación modificada sin siglas y cubiertas entéricas. Triturar los ocho juntos mezcla restos y puede juntar algo que no va con lácteos. No ha dicho nada de la protección de quien tritura. Y abrir cápsulas no siempre se puede.»

Cuarenta segundos y cinco líneas. No hay que explicar por qué ni citar nada: hay que señalar. Y fíjate en lo que decide el aprobado — los dos hallazgos marcados como graves están los dos ahí. Una respuesta el doble de larga que se deje cualquiera de los dos no aprueba, saque el porcentaje que saque, porque detectar tres detalles y dejarse que la pregunta no tenía respuesta es el fallo entero.

Y si tu farmacia no es así

Si vienes de hacer el ejercicio del Nivel 1. Los dos de aquí son más difíciles y conviene saber por qué: allí los errores estaban en lo que se decía y aquí la mitad están en lo que no se pregunta. Es un cambio de mirada, no de conocimiento. Si te encallas, empieza por una sola pregunta —«¿qué necesitaría saber yo antes de contestar esto?»— y compárala con lo que el modelo dio por sabido. Ahí suele estar el hallazgo grave.
Si eres técnico o auxiliar. Vas a encontrar los fallos de planteamiento antes que nadie, porque son los del mostrador: «no ha preguntado qué más toma», «eso no lo decide la farmacia», «esa frase no se puede decir por teléfono». Eso es media puntuación y no necesita saberse ninguna dosis. Lo clínico fino cuesta más, y no pasa nada: la rúbrica no puntúa la carrera, puntúa si detectas que falta un dato.
Si lo vas a usar con el equipo. Que cada uno lo haga por separado antes de hablar. En cuanto alguien dice en voz alta lo que ha visto, el resto ya no puede saber si lo habría visto — y lo interesante no es quién acertó más, es qué vio uno y los demás no. Quince minutos después, un caso comentado en voz alta enseña más que la sesión de formación del mes, porque sale qué mira cada uno primero.
Si hace mucho que no tocas la parte clínica. No repases antes: hazlo tal cual. Lo que se mide aquí no es lo que recuerdas, es si das por buena una respuesta que no se puede dar, y eso se conserva mejor de lo que la gente cree. Si al corregir aparece una cifra que no sabías, mejor — ahí tienes la lección concreta que hacía falta, que vale más que repasar un temario entero por si acaso.
Si trabajas en una farmacia con residencias o con mucho SPD. El caso del triturado de arriba te va a resultar familiar, y conviene aprovecharlo: esa llamada la recibes de verdad varias veces al mes y casi siempre con prisa. Lo que cambia el resultado no es saberse las excepciones de memoria —son demasiadas— sino tener decidida la frase que se contesta por teléfono: «dime cuáles son y te digo cuáles sí y cuáles no, dame diez minutos». Convierte una respuesta general en una comprobación uno a uno, que es la única que vale, y además la deja por escrito.

Cuando no sale a la primera

Leo la respuesta y me parece correcta.
Normal: están escritas para que lo parezca, y ninguna es un disparate. Cambia de pregunta — en vez de «¿qué está mal?», recorre la respuesta preguntando «¿de dónde sale esto?»: de un dato que le dieron (¿se lo dieron?), de una norma o una ficha (¿dice eso?), o de ninguna parte. Y mira aparte la última frase, que es donde estos modelos cuelan lo accionable sin respaldo.
He detectado tres cosas y me ha suspendido.
Entonces te has dejado un hallazgo grave, y la corrección te dice cuál. Es incómodo a propósito: detectar seis detalles y dejarse el que cambia la decisión no es un aprobado raspado, es el fallo que esto existe para evitar. Lo útil no es repetir el caso hasta aprobar —acabarás sabiéndotelo— sino mirar por qué se te escapó ése: ¿leíste en diagonal el final?, ¿te fiaste porque lo demás estaba bien?, ¿diste por supuesto un dato?
He escrito mucho y he sacado poca nota.
La rúbrica puntúa hallazgos, no palabras: tres párrafos explicando un error valen lo mismo que una línea señalándolo, y mientras escribías los tres párrafos no estabas mirando el resto. Prueba al revés — una línea por hallazgo, en desorden, y cuando no se te ocurra ninguno más, vuelve a leer la respuesta entera desde el principio. Ahí suele aparecer el que faltaba, que casi siempre está en el primer párrafo o en el último.
He aprobado los dos y sigo sin fiarme de mi criterio.
Aquí sabías que había algo mal porque te lo dijimos en el título, y en el mostrador no hay nadie avisando: ésa es toda la diferencia y explica esa sensación. La práctica que sirve no es repetir estos casos, es aplicar la misma lectura a la próxima respuesta real que te dé una IA — de dónde sale cada afirmación, qué no preguntó, qué decide que no le toca. Tres veces con una respuesta de verdad valen más que diez casos aquí.
¿Y si mi respuesta es correcta y la rúbrica no la recoge?
Puede pasar y no resta: la rúbrica recoge lo que hay que detectar para aprobar, no todo lo que se puede detectar. Si lo que has visto es un fallo real, enhorabuena — suele venir de saber algo del caso que quien lo escribió no dio por supuesto, y es exactamente el criterio que esto entrena. Lo que sí conviene mirar es si ese hallazgo tuyo ocupó el sitio de uno grave: verlo todo menos lo que decide es justo el patrón que la corrección busca.
Me he quedado en blanco y no he escrito nada.
Es más frecuente de lo que parece y tiene arreglo mecánico: escribe primero qué le falta a la pregunta, sin mirar la respuesta. En los dos casos —y en el del ejemplo— hay un dato que nadie dio, y nombrarlo ya es un hallazgo, muchas veces el grave. Después vuelve a la respuesta y mira sólo si ese dato ausente cambia algo de lo que se ha afirmado. Con eso suele salir la mitad de la corrección sin haber tenido que saber nada de memoria.

Antes de dar por cerrado el Nivel 3

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