Volver al blog

Cada vez llega más gente al mostrador preguntando por la ivermectina. A veces es un paciente con un diagnóstico reciente. A veces es un hijo que ha visto un vídeo y quiere ayudar a su padre. Casi nunca es alguien buscando pelea: es alguien asustado que ha leído que existe un medicamento barato y conocido que la industria no quiere que se sepa.

Contestar «eso es mentira» y seguir a lo siguiente no sirve de nada. Quien pregunta ha visto lo que parecen estudios científicos —y en cierto modo lo son—, así que la respuesta útil es explicar qué hace exactamente este fármaco, hasta dónde llega en el cuerpo y por qué esos estudios no dicen lo que se les hace decir. Todo eso se puede explicar con números concretos, y es lo que hay en este artículo.

Resumen para quien tenga prisa. La ivermectina es un antiparasitario excelente, con Nobel de Medicina, y en España está comercializada en comprimidos y en crema. En laboratorio mata células tumorales, sí — pero a concentraciones entre 100 y 1.000 veces superiores a las que el cuerpo humano alcanza con la dosis autorizada. Y en al menos un caso bien estudiado, ese efecto de laboratorio resultó ser un artefacto del propio experimento. No hay ningún ensayo clínico que muestre beneficio en personas con cáncer.

Qué es la ivermectina y de dónde salió

La ivermectina es un derivado semisintético de las avermectinas, un grupo de moléculas producidas por la bacteria Streptomyces avermitilis, aislada de una muestra de tierra en Japón. Su desarrollo como antiparasitario le valió a William C. Campbell y Satoshi Ōmura el Premio Nobel de Medicina en 2015.

Ese premio no es un detalle decorativo: es parte de por qué el bulo funciona tan bien. La ivermectina es uno de los medicamentos más importantes del siglo XX. Prácticamente erradicó la oncocercosis —la «ceguera de los ríos»— en amplias zonas de África y América. Es barata, se toma en dosis únicas y tiene un perfil de seguridad muy bueno en su indicación. Todo eso es verdad, y es lo que hace creíble el salto siguiente, que no lo es.

Mecanismo de acción: por qué mata al parásito y no a ti

La ivermectina se une con alta afinidad y de forma selectiva a los canales de cloro dependientes de glutamato (GluCl), que están en las células nerviosas y musculares de los invertebrados. Al unirse, abre el canal de forma prolongada.

1. Se abre el canal
La ivermectina se fija al canal GluCl del parásito y lo mantiene abierto mucho más tiempo del que lo abriría el glutamato por sí solo.
2. Entra cloro en la célula
El flujo de iones cloro hiperpolariza la membrana: la célula queda «apagada», incapaz de transmitir el impulso.
3. El parásito se paraliza
Se paralizan la faringe y la musculatura somática. El parásito deja de alimentarse y de moverse, y muere por inanición o es eliminado por el propio sistema inmunitario.

La selectividad depende de dos cosas, y las dos importan

La primera: no tenemos esa diana. Los mamíferos no disponemos de canales de cloro dependientes de glutamato. Nuestro equivalente más cercano son los receptores GABAA, también canales de cloro, sobre los que la ivermectina puede actuar — pero están confinados en el sistema nervioso central.

La segunda: no llega hasta ahí. Y aquí entra la pieza elegante. La glicoproteína P (P-gp, codificada por el gen MDR1/ABCB1) es una bomba de expulsión situada en la barrera hematoencefálica que devuelve activamente la ivermectina a la sangre, impidiendo que se acumule en el cerebro.

La prueba de que ese mecanismo es el que manda. Los ratones con el gen mdr1a mutado —sin esa bomba— son entre 50 y 100 veces más sensibles a la ivermectina. Es exactamente la misma razón por la que los perros de raza collie y emparentadas, que llevan con frecuencia una mutación en ese gen, pueden sufrir neurotoxicidad grave con dosis que otros perros toleran sin problema. Cualquiera que trabaje con veterinaria lo conoce.

Farmacocinética: los números que deciden el debate

Esta es la sección que de verdad contesta a la pregunta del cáncer, así que merece la pena leerla despacio.

Y ahora el dato que lo cambia todo. Tras una dosis única de 12 mg en voluntarios sanos en ayunas, la concentración plasmática máxima medida fue de 30,6 y 46,6 ng/mL según el estudio. Con un peso molecular de unos 875 g/mol, eso equivale a unos 0,05 µM. Y descontando el 93 % unido a proteínas, la concentración libre queda en torno a 3,3 ng/mL (0,0035 µM).

30–47
ng/mL — pico en plasma tras 12 mg
93 %
unido a proteínas: sólo el resto actúa
~3,3
ng/mL — concentración realmente libre
100–1.000×
lo que falta para llegar a las dosis del laboratorio

Presentaciones e indicaciones autorizadas en España

La ivermectina no es un fármaco exótico ni difícil de conseguir aquí: está comercializada y financiada, con receta.

VíaPresentacionesIndicaciones autorizadas
Oral Comprimidos de 3 mg y 6 mg. Hay varios genéricos comercializados (Ivermectina Teva, Ivermectina Aristo, Ivermectina Stada, Ivercare, Ivergalen, Ivertilene, Zulima). Estrongiloidiasis intestinal (anguiluliasis) · microfilaremia por filariasis · sarna sarcóptica humana. También se emplea en oncocercosis.
Tópica Crema de ivermectina 10 mg/g (Soolantra). Lesiones inflamatorias de la rosácea papulopustulosa en adultos.

La posología oral habitual es de 200 microgramos por kilo de peso en dosis única, que en la práctica se traduce en un número de comprimidos según tramos de peso. En sarna es frecuente repetir la dosis a los 7–14 días para cubrir los huevos que no se ven afectados por la primera toma.

Qué se puede decir con seguridad en el mostrador. Para lo que está autorizada, la ivermectina funciona bien y se tolera bien. No hay ninguna razón para desconfiar del fármaco: la desconfianza va sobre lo que se le atribuye fuera de ficha técnica, que es otra cosa.

El asunto del cáncer, punto por punto

La ola actual arrancó a principios de 2025, cuando el actor Mel Gibson promocionó la idea en un pódcast de gran audiencia. La proporción de contenido sobre cáncer en redes que menciona la ivermectina se duplicó en el primer semestre de 2025 respecto a todo 2024, hasta superar el 4 % de todas las publicaciones sobre cáncer. Los mismos textos traducidos a varios idiomas circulan desde entonces.

1. La premisa de partida es falsa: el cáncer no es un parásito

Buena parte del bulo se apoya en la idea de que «el cáncer es en realidad un parásito» y que por eso un antiparasitario lo curaría. No hay por dónde cogerlo. Un tumor no es un organismo invasor: son células del propio paciente que han acumulado mutaciones y han perdido el control de su proliferación. No tienen canales de cloro dependientes de glutamato — no tienen la diana. La analogía falla en el primer paso, antes de llegar a discutir ningún estudio.

2. Los estudios de laboratorio existen, y no dicen lo que parece

Aquí conviene ser honesto: sí hay publicaciones que muestran que la ivermectina mata células tumorales en placa. Quien las cita no se las está inventando. El problema no es que los datos sean falsos, es que no se pueden trasladar a una persona, y la razón es aritmética.

Esos experimentos trabajan en el rango micromolar: típicamente entre 1 y 20 µM, es decir, entre 875 y 17.500 ng/mL. Compárese con lo que el cuerpo alcanza de verdad:

EscenarioConcentraciónEquivalencia
Pico en plasma tras 12 mg vía oral30–47 ng/mL≈ 0,05 µM
Fracción libre (la activa)≈ 3,3 ng/mL≈ 0,0035 µM
Concentración usada en los estudios in vitro875–17.500 ng/mL1–20 µM

La distancia entre la tercera fila y la segunda es de dos a tres órdenes de magnitud. No es un margen que se salve subiendo un poco la dosis: para acercarse habría que multiplicar la exposición por cientos, muy por encima de lo que un ser humano tolera. Es exactamente el mismo argumento que desmontó las afirmaciones sobre la ivermectina y la COVID, y por el mismo motivo.

«En placa mata células» no es un hallazgo excepcional. A concentraciones suficientes, muchísimas sustancias matan células en cultivo — incluidos el alcohol, el detergente o la sal. La pregunta relevante nunca es si mata células, sino a qué concentración y si esa concentración es alcanzable en una persona sin matarla a ella también.

3. Y en al menos un caso, el efecto de laboratorio era un artefacto

Esta parte es la más interesante y casi nunca aparece en los vídeos. Un trabajo publicado en 2022 en Toxicology and Applied Pharmacology analizó por qué la ivermectina mataba células de cáncer de cérvix en cultivo, y encontró algo incómodo: la ivermectina estaba precipitando en el medio. Es una molécula muy hidrófoba, y las concentraciones «eficaces» que se venían usando estaban justo en el límite de su solubilidad en agua.

La comprobación fue elegante: filtraron el medio para retirar las partículas mayores de 0,2 micras. Al hacerlo, el efecto citolítico desapareció en las dos líneas celulares. Lo que estaba matando las células no era la ivermectina disuelta, sino los agregados sólidos precipitados sobre ellas. Quedaba un efecto antiproliferativo residual con el medio ya filtrado, pero sólo por encima de concentraciones que no son alcanzables en clínica.

No significa que todos los estudios in vitro de ivermectina sean artefactos. Sí significa que ese tipo de resultado hay que mirarlo con lupa antes de sacarlo del laboratorio, y que quien comparte esos gráficos por redes casi nunca ha llegado a esta parte de la literatura.

4. Qué hay realmente en clínica

Ninguna agencia reguladora —ni la AEMPS, ni la EMA, ni la FDA— ha autorizado la ivermectina para ninguna indicación oncológica, y no figura en ninguna guía de tratamiento del cáncer.

Ahora bien, la respuesta honesta no es «no hay absolutamente nada». Existe alguna investigación en fase muy temprana explorando la ivermectina en combinación con inmunoterapia. Y conviene entender qué significa eso: un ensayo en fase inicial es precisamente la forma que tiene la ciencia de decir «no lo sabemos». No es evidencia de que funcione; es el procedimiento para averiguar si merece la pena seguir mirando. La inmensa mayoría de las moléculas que llegan a esa fase no acaban siendo tratamientos.

La diferencia entre «hay un ensayo en marcha» y «funciona» es la misma que entre comprar un boleto y haber ganado el premio. Presentar lo primero como lo segundo es el corazón del bulo.

Riesgos reales de tomarla por libre

El daño principal no es farmacológico

El riesgo más grave de todo esto no es una reacción adversa: es retrasar o abandonar un tratamiento oncológico que sí tiene evidencia. En muchos tumores el pronóstico depende de semanas. Una persona que sustituye la quimioterapia, la cirugía o la inmunoterapia por ivermectina no está «probando algo por si acaso»: está gastando el tiempo que era su mejor recurso.

Las presentaciones veterinarias

Es un patrón que ya se vio con la COVID: al no conseguir receta, hay quien recurre a la ivermectina de uso veterinario. Están formuladas para caballos o para ganado, con concentraciones muy superiores y excipientes que no se han evaluado para consumo humano, y sin ninguna referencia de dosificación por peso aplicable a una persona.

Reacciones adversas e interacciones

Cómo contestar esto en el mostrador

La conversación se gana con respeto y con datos concretos, no con desdén. Cuatro cosas que funcionan:

1 Reconoce la parte verdadera

«Tiene razón en que es un medicamento importante — de hecho le dieron el Nobel.» Empezar dándole la razón en lo que la tiene evita que la persona se cierre, y además es cierto.

2 Explica el problema de la concentración

«El estudio que ha visto usa una cantidad de fármaco cientos de veces mayor de la que llega a la sangre con una pastilla. No es que no se haya probado: es que no se puede llegar ahí.» Es un argumento que se entiende sin ser sanitario.

3 No lo dejes en «no»

Pregunta qué tratamiento lleva y si lo está siguiendo. El objetivo real de la conversación no es ganar el debate sobre la ivermectina: es que no abandone lo que sí le está ayudando.

4 Deriva sin cortar

«Coménteselo a su oncólogo, y si quiere le doy esto por escrito para llevarlo.» Que salga con un plan y no con la sensación de que le han dado la espalda.

Preguntas frecuentes

¿La ivermectina cura el cáncer?

No. No existe ningún ensayo clínico que demuestre que reduzca tumores o mejore la supervivencia en personas con cáncer, y ninguna agencia reguladora (AEMPS, EMA, FDA) la ha autorizado para ninguna indicación oncológica. Los estudios que circulan por redes son de células en placa, y en ellos se usa a concentraciones entre cien y mil veces superiores a las que el cuerpo humano alcanza con la dosis autorizada.

¿Para qué sirve realmente la ivermectina?

Es un antiparasitario. En España está autorizada por vía oral para la estrongiloidiasis intestinal, la microfilaremia por filariasis y la sarna sarcóptica humana, y por vía tópica en crema para las lesiones inflamatorias de la rosácea. También se usa en oncocercosis, la enfermedad para la que se desarrolló y que le valió el Nobel de Medicina de 2015 a William Campbell y Satoshi Ōmura.

¿Cuál es el mecanismo de acción de la ivermectina?

Se une con alta afinidad a los canales de cloro dependientes de glutamato (GluCl) de las células nerviosas y musculares de los invertebrados. Al abrirlos, el cloro entra en la célula, la hiperpolariza y el parásito queda paralizado: deja de alimentarse y muere. Los mamíferos no tenemos esos canales, y la glicoproteína P de la barrera hematoencefálica expulsa activamente la ivermectina del sistema nervioso central. De esas dos cosas depende su seguridad.

¿Por qué los estudios in vitro no demuestran que funcione en personas?

Por la concentración. Tras una dosis oral de 12 mg, el pico en plasma es de unos 30 a 47 ng/mL, y como el 93 % viaja unido a proteínas, la fracción libre ronda los 3 ng/mL. Los estudios de laboratorio que muestran muerte de células tumorales trabajan en el rango micromolar, del orden de 1.000 a 17.000 ng/mL. Además, un trabajo de 2022 demostró que buena parte de ese efecto en células de cáncer de cérvix era un artefacto: la ivermectina precipitaba en el medio de cultivo, y al filtrar las partículas mayores de 0,2 micras el efecto citolítico desaparecía.

¿Es peligroso tomar ivermectina por tu cuenta?

Sí, por tres vías. La primera y más grave es retrasar o abandonar un tratamiento oncológico que sí funciona. La segunda son las presentaciones veterinarias, formuladas para caballos o vacas, con concentraciones y excipientes no pensados para personas. Y la tercera son sus propias reacciones adversas e interacciones: es sustrato de CYP3A4 y de la glicoproteína P, así que fármacos que inhiben esos sistemas pueden elevar su exposición.

¿El cáncer es un parásito?

No. Es la premisa falsa sobre la que se sostiene todo el bulo. Un tumor no es un organismo ajeno que invade el cuerpo: son células propias del paciente que han acumulado mutaciones y han perdido el control de su división. No tienen canales de cloro dependientes de glutamato, que es la diana sobre la que actúa la ivermectina, así que la analogía no se sostiene ni siquiera como punto de partida.

En una línea

La ivermectina es un antiparasitario magnífico al que se le está atribuyendo algo que su propia farmacocinética hace inviable. No es que no se haya investigado lo suficiente: es que las concentraciones a las que hace algo en una placa no se alcanzan en una persona. Y el precio de creer lo contrario no lo paga un debate en internet, lo paga alguien que deja de tratarse a tiempo.

Fuentes y dónde comprobarlo

¿Quieres comprobar si la ivermectina interacciona con el resto de la medicación de un paciente? Crúzala entera de una vez con el chequeador de interacciones, o busca la ficha del principio activo en el vademécum.

¿Quieres calcular tu nómina?

Usa nuestras calculadoras laborales gratuitas con los datos del Convenio de Farmacia 2026.

Calcular mi nómina