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La fiebre en niños es una de las consultas más frecuentes en la farmacia. Como profesionales sanitarios, nuestra responsabilidad es asegurar una dispensación correcta y un asesoramiento preciso sobre antitérmicos como el paracetamol y el ibuprofeno, evitando errores de dosificación que pueden tener consecuencias graves.

La decisión final sobre el tratamiento y la dosis siempre debe ser supervisada por el médico prescriptor. El farmacéutico informa, aconseja y deriva cuando es necesario.

Paracetamol en Pediatría: Dosis y Precauciones

El paracetamol es el antitérmico de primera elección en niños, especialmente en menores de 6 meses o con riesgo de deshidratación. Su mecanismo de acción principal es central, reduciendo la fiebre y el dolor. Es fundamental recordar que la dosis se calcula en función del peso del niño, no de su edad. La dosis recomendada es de 10-15 mg/kg por toma, con un intervalo mínimo de 4-6 horas entre dosis y una dosis máxima diaria de 60 mg/kg.

Es crucial instruir a los padres sobre cómo medir la dosis correctamente, utilizando la jeringa dosificadora que acompaña al medicamento. Un error común es confundir mililitros con miligramos o usar cucharas domésticas. Siempre debemos preguntar el peso exacto del niño y, si es posible, calcular la dosis delante del paciente o sus tutores. Para más información sobre la seguridad de los medicamentos, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ofrece recursos valiosos.

10-15 mg/kg
Dosis Paracetamol
4-6 horas
Intervalo mínimo
60 mg/kg
Dosis máxima diaria

Ibuprofeno en Pediatría: Cuándo y Cómo Usarlo

El ibuprofeno es un antiinflamatorio no esteroideo (AINE) que actúa como antitérmico, analgésico y antiinflamatorio. Se recomienda como segunda opción o cuando se busca un efecto antiinflamatorio adicional, generalmente a partir de los 3 meses de edad. La dosis habitual es de 5-10 mg/kg por toma, con un intervalo de 6-8 horas y una dosis máxima diaria de 30 mg/kg. Es importante recordar que el ibuprofeno debe administrarse con alimentos para reducir el riesgo de irritación gástrica.

Debemos advertir sobre su uso en niños con deshidratación, varicela o asma, ya que puede exacerbar estas condiciones. La ficha técnica del Vademecum es una herramienta indispensable para verificar las indicaciones, contraindicaciones y posología específica de cada presentación comercial. La adherencia terapéutica en pediatría es clave, y un buen consejo farmacéutico puede marcar la diferencia.

Errores Comunes y Consejos para la Dispensación Segura

Los errores de medicación en pediatría son una preocupación constante. Uno de los más frecuentes es la confusión entre las concentraciones de los jarabes (por ejemplo, ibuprofeno 2% vs 4%). Siempre debemos verificar la concentración y el peso del niño para calcular la dosis correcta. Otro error es la administración simultánea de varios medicamentos que contienen el mismo principio activo, lo que puede llevar a una sobredosificación.

Nuestra labor como farmacéuticos es educar a los padres. Podemos ofrecerles una tabla de dosificación personalizada o recordarles la importancia de consultar siempre al pediatra o al farmacéutico antes de administrar cualquier medicamento. La atención farmacéutica pediátrica es un pilar fundamental para la salud infantil.

Educación Sanitaria y Derivación al Médico

Más allá de la dispensación, la farmacia es un punto clave para la educación sanitaria. Debemos explicar a los padres cuándo es necesario acudir al médico (fiebre alta persistente, cambios en el estado general del niño, dificultad para respirar, erupciones cutáneas, etc.). También es importante desmitificar la 'fiebre del miedo' y recordar que la fiebre es un mecanismo de defensa del cuerpo.

En casos de polimedicación o enfermedades crónicas, es fundamental revisar el perfil farmacoterapéutico del niño para evitar interacciones o duplicidades. La gestión de la polimedicación es un servicio de gran valor en la farmacia comunitaria. Siempre que tengamos dudas o detectemos una situación de riesgo, la derivación al médico es nuestra obligación profesional.

¿Puedo alternar paracetamol e ibuprofeno en niños?

Aunque es una práctica extendida, las guías actuales (como las de la Asociación Española de Pediatría) no recomiendan la alternancia sistemática. Puede generar confusión en la dosificación y aumentar el riesgo de errores. Es preferible usar un solo antitérmico y, si no es efectivo, cambiar al otro bajo supervisión médica.

¿Qué hago si el niño vomita el antitérmico?

Si el niño vomita el medicamento inmediatamente después de la toma, se puede intentar administrar una nueva dosis. Si ha pasado un tiempo considerable (más de 15-20 minutos) o no estamos seguros de cuánto ha absorbido, es mejor esperar al siguiente intervalo de dosis para evitar una sobredosificación. Ante la duda, siempre consultar al pediatra.

¿Es seguro usar supositorios de paracetamol?

Los supositorios son una opción útil cuando el niño no puede tomar la medicación oral (vómitos, rechazo). Sin embargo, su absorción es más errática y lenta que la vía oral. La dosis también se calcula por peso. Es importante recordar que no deben usarse de forma rutinaria y siempre bajo indicación.

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